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martes, 16 de mayo de 2017

De la aplicación de la Atención Centrada, las gallinas y otras cuestiones

Efectivamente como yo sospechaba o las gallinas son autosuficientes o inventamos un nuevo puesto de trabajo para cuidar de ellas. Hace dos años pusimos un pequeño gallinero con cuatro gallinas. Quise comprobar el resultado de este tipo de iniciativas de primera mano. A día de hoy nos queda solo una y como era de esperar se cuida con la buena disposición de la terapeuta ocupacional y de un par de auxiliares, el resto del personal no quiere saber nada. Por un lado creen estar en la certeza que la gallina no aporta nada a las personas que aquí viven y por otra, “no es su función”. Puedo entender alguno de sus razonamientos. Las personas mayores no mantienen un interés continuo ni estable sobre una actividad, hay que ir cambiando continuamente y la gallina eso no lo entiende. En cuanto a los cometidos de las auxiliares, el personal no acaba de asumir que siempre estarán en función de la demanda particular de cada persona a la que atienden. Es curioso ver que a una parte de ellas les gusta más trabajar en base a protocolos rígidos y uniformes que aplicando la ACP, que en la mayoría de los casos no es más que la racionalización de los cuidados.

Leo con mucha frecuencia a Josep de Martí y sus viajes gero-asistenciales, me encantaría ir a alguno de ellos, hace poco repasé uno que hicieron a Holanda y no acabo de visualizar esa realidad en mi entorno y mira que le pongo empeño.

Aquí en Castilla y León seguimos un tanto en stand by, o dicho en castellano, en parada técnica. Hay muchos profesionales como yo que no damos paso atrás e intentamos seguir adelante con el nuevo Modelo, con muchas dificultades. Otros celebran que el decreto se haya paralizado, eso sí, en público no lo manifiestan, en el fondo saben que el modelo que hemos seguido tiene los días contados, pero mientras, siguen atendiendo cómodamente. No podemos obviar que aplicar la ACP significa un gran esfuerzo, significa dar voz y voto a quien antes era un mero receptor de lo que nosotros decidíamos darle.

En mis vacaciones y fines de semana viajo con caravana y tengo un grupo de amigos de muchas partes de España afines a esta forma de ocio. Tenemos nuestro grupo de WhatsApp que nos sirve para mucho más que hablar de cosas triviales. Nuestro último debate ha sido precisamente el derecho de las personas a saber o no su situación clínica. Un día comenté que me gustaría tener el dinero suficiente para construir un camping adaptado a personas mayores, donde pudiéramos seguir practicando nuestra afición e incluso vivir en él. ¡Tengo ya reservas! ¡Les he pedido que pongan velas o hagan rogativas a ver si me toca una buena primitiva!

Tiene que llegar un tiempo donde la persona mayor (el cliente) decida libremente el centro o recurso en el que quiere estar en base a tener en cuenta parámetros de calidad de vida. Servicios donde le ofrezcan potenciar sus capacidades, sus habilidades, y cómo no, sus formas de ocio, no valdrá atender solamente a sus patologías y déficits.

jueves, 19 de enero de 2017

El postureo en la Atención Centrada en la Persona

El esfuerzo de adaptar mi centro al nuevo modelo pasa a veces por fases de desánimo, momentos que pienso que soy casi la única convencida que hay que cambiar y que los demás no están tan seguros como yo.

La nueva normativa no puede ser solo papel, burocracia y un título bonito. Las auxiliares de referencia no pueden quedarse en realizar las historias de vida y saber datos que no procesan en la atención. Las familias tienen que implicarse mucho más allá y dejar a un lado lo que a ellos les gustaría para pensar de verdad en lo que es bueno para sus mayores. Es muy fácil decir que lo hacemos bien y darte cuenta de que nos queda muchísimo camino. A menudo navego en Internet para ver lo que los demás hacen, busco ideas, formas de motivar, cualquier cosa que en la práctica me sirva.

Hace unos días vi un vídeo de una organización hablando de la Atención Centrada y lo que ellos realizaban. Confieso que me fue muy útil, no para saber nada nuevo sino para darme cuenta que efectivamente nosotros estamos por delante. En el vídeo había muchas imágenes de auxiliares dando de comer, sirviendo agua, zumos, etc.,¡con guantes puestos! Sinceramente me produjo un rechazo total, ¿cómo una persona puede hablar de atención centrada y tratar a las personas mayores como infectados? Postureo, a eso se le llama postureo.

martes, 25 de octubre de 2016

Auxiliares de referencia, ¿quién las elige?

Hace unos meses siguiendo los dictados de los teóricos del Modelo de Atención Centrada en la Persona y con el imperativo legal a las puertas comenzamos en nuestro Centro a trabajar en la figura del Auxiliar de Referencia. Para ello contábamos con diez profesionales. Descartamos al personal de noche y asignamos con criterios del equipo técnico seis residentes por auxiliar.
Les hemos dado formación del Modelo y de sus consecuencias en su trabajo que han ido asimilando de forma irregular. Algunas de ellas todavía no están convencidas de la importancia de su cometido y lo aceptan con resignación. Ninguna ha mostrado el rechazo absoluto a las personas que le han sido encomendadas aunque sí han manifestado la complejidad y trabajo que suponen algunas de estas personas, bien por su carácter o incluso por las demandas familiares. Tuvimos en cuenta también estas circunstancias e intentamos que no confluyeran en la misma auxiliar demasiados casos difíciles. Tengo que señalar que en nuestro Centro no hay muchas opciones, hay 36 personas mayores y diez auxiliares, el campo de elección es pequeño.

Hace ya unos días dimos el segundo paso. Hicimos la pregunta al contrario. Fuimos entrevistando a los residentes individualmente pidiéndoles que nos dijeran quién sería su mejor auxiliar y con quién creían que no congeniaba lo suficiente. Tomamos precauciones para no contaminar sus elecciones, les preguntamos sin que pudieran comentarse entre ellos lo que iban a contestar. El resultado no fue ni mucho el que en teoría cabría esperar. Es cierto que algunos de ellos contestaron con criterios de peso sobre la que querrían, sin embargo muchos lo hicieron atendiendo a otros criterios muy discutibles. Si la auxiliar, por ejemplo, era del pueblo donde eran ellos, la elegían, no tanto porque creyeran que iba a empatizar más con ellos sino por un sentido de pertenencia y deslealtad si no lo hacían y así otras elecciones discutibles. De nada ha valido explicar varias veces que no estaban en una votación (con ese término lo han ido comentando posteriormente), que su elección no significaba que las no elegidas eran peores profesionales. Incluso una residente nos comentó al día siguiente que no había dormido por la noche porque su hijo le había “regañado” por hacer una elección. No fuimos capaces tampoco, en realidad era lo que queríamos, detectar incompatibilidades concretas, cuando les preguntábamos a quién no querían la respuesta era más o menos igual en todos ellos: “yo estoy muy contenta/o con todas, no hay ninguna que no quiera”

Todo esto me lleva a la gran reflexión que ya hice en su día, tenemos una generación en los Centros que no está enseñada a tener poder de decisión. Si les aprietas lo dejan en manos de la familia que en muchos casos no es nada realista ni con ellos ni con el Centro. Cuando les dices que tienen que empezar a elegir, simplemente creen que se trata de elegir si comen una cosa u otra o bien a no tener en cuenta las mínimas normas que tiene que haber en un sitio de convivencia sin las cuales no sería posible el día a día pero hacer elecciones realmente transcendentales para su plan de vida es una tarea compleja. Hay algunos residentes de los considerados válidos que observamos que esconden o tiran alguna pastilla de su tratamiento. Les he explicado varias veces que no tienen ninguna necesidad de hacerlo, simplemente nos hacen saber de forma fehaciente que no quieren el tratamiento, el médico les informa de las consecuencias y ellos toman su decisión, seguimos jugando al ratón y al gato.
Al principio de comenzar a aplicar el modelo les hablábamos de la necesidad de que ellos tuvieran participación activa en su cuidado, ahora ya incluso les comentamos que estamos obligados legalmente todos a tener en cuenta sus deseos y opiniones, aun así yo creo que creen que no es verdad, que es una originalidad mía. Sospecho que tendrán que pasar algunos años y no pocos, para lograr que toda persona mayor elija y sea parte activa en su cuidado.