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martes, 16 de mayo de 2017

De la aplicación de la Atención Centrada, las gallinas y otras cuestiones

Efectivamente como yo sospechaba o las gallinas son autosuficientes o inventamos un nuevo puesto de trabajo para cuidar de ellas. Hace dos años pusimos un pequeño gallinero con cuatro gallinas. Quise comprobar el resultado de este tipo de iniciativas de primera mano. A día de hoy nos queda solo una y como era de esperar se cuida con la buena disposición de la terapeuta ocupacional y de un par de auxiliares, el resto del personal no quiere saber nada. Por un lado creen estar en la certeza que la gallina no aporta nada a las personas que aquí viven y por otra, “no es su función”. Puedo entender alguno de sus razonamientos. Las personas mayores no mantienen un interés continuo ni estable sobre una actividad, hay que ir cambiando continuamente y la gallina eso no lo entiende. En cuanto a los cometidos de las auxiliares, el personal no acaba de asumir que siempre estarán en función de la demanda particular de cada persona a la que atienden. Es curioso ver que a una parte de ellas les gusta más trabajar en base a protocolos rígidos y uniformes que aplicando la ACP, que en la mayoría de los casos no es más que la racionalización de los cuidados.

Leo con mucha frecuencia a Josep de Martí y sus viajes gero-asistenciales, me encantaría ir a alguno de ellos, hace poco repasé uno que hicieron a Holanda y no acabo de visualizar esa realidad en mi entorno y mira que le pongo empeño.

Aquí en Castilla y León seguimos un tanto en stand by, o dicho en castellano, en parada técnica. Hay muchos profesionales como yo que no damos paso atrás e intentamos seguir adelante con el nuevo Modelo, con muchas dificultades. Otros celebran que el decreto se haya paralizado, eso sí, en público no lo manifiestan, en el fondo saben que el modelo que hemos seguido tiene los días contados, pero mientras, siguen atendiendo cómodamente. No podemos obviar que aplicar la ACP significa un gran esfuerzo, significa dar voz y voto a quien antes era un mero receptor de lo que nosotros decidíamos darle.

En mis vacaciones y fines de semana viajo con caravana y tengo un grupo de amigos de muchas partes de España afines a esta forma de ocio. Tenemos nuestro grupo de WhatsApp que nos sirve para mucho más que hablar de cosas triviales. Nuestro último debate ha sido precisamente el derecho de las personas a saber o no su situación clínica. Un día comenté que me gustaría tener el dinero suficiente para construir un camping adaptado a personas mayores, donde pudiéramos seguir practicando nuestra afición e incluso vivir en él. ¡Tengo ya reservas! ¡Les he pedido que pongan velas o hagan rogativas a ver si me toca una buena primitiva!

Tiene que llegar un tiempo donde la persona mayor (el cliente) decida libremente el centro o recurso en el que quiere estar en base a tener en cuenta parámetros de calidad de vida. Servicios donde le ofrezcan potenciar sus capacidades, sus habilidades, y cómo no, sus formas de ocio, no valdrá atender solamente a sus patologías y déficits.

sábado, 4 de febrero de 2017

Anulación del Decreto 2/2016 de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención de las personas mayores de Castilla y León

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha declarado nulo de pleno derecho el Decreto 2/2016 de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención de las personas mayores en esta Comunidad publicado en el BOCyL de 5 de febrero de 2016.

Una de las razones alude a una «defectuosa calidad normativa al carecer de la imprescindible memoria económica». Por otra parte se señala que determinados preceptos adolecen de indefinición frente a la pormenorizada regulación contenida en el Decreto 14/2001 -al que deroga el impugnado- sobre personal mínimo, personal técnico, número máximo de personas que podrán ser atendidas por cada profesional...etc. Todo ello pese a tener un Informe previo elaborado por el Consejo Económico y Social de Castilla y León con fecha de 15 de julio de 2015, y estar recogido en dicho informe objeciones como las aludidas para su anulación, al parecer no resueltas.

Es una mala noticia, no porque yo considere que el decreto fuera bueno, muy al contrario estoy de acuerdo en muchas de esas objeciones. Sin embargo entiendo que es un paso atrás para avanzar en un nuevo modelo de atención. Yo lo digo claramente, no me gustaría ser atendida como atendemos de forma tradicional. Yo no quiero vivir en un Centro con régimen hospitalario, donde prevalecen las cuestiones de salud como referentes para la organización, y donde mi principio de autodeterminación está condicionado desde el minuto uno. Yo quiero que el personal de atención directa sea un personal formado y que sea mi principal referente, no quiero que ese personal trabaje de forma mecánica y protocolarizada. Quiero que el resto de profesionales me atiendan en lo que precise pero proporcionándome los apoyos necesarios para poder mantener mi independencia.

El decreto se aprobó hace un año y es cierto que tendrían que haberse ya regulado puntos tan importantes como las exigencias de personal de medicina y enfermería y haber pormenorizado por ejemplo la composición y titulación específica de los equipos técnicos, entre otras cosas. Muchos centros se han quedado con cosas tan anecdóticas como que con el nuevo modelo los residentes iban a elegir a qué hora se levantaban, que ya no hacía falta tener médico ni enfermera, etc., no puedo culparles. A pesar de que la consejera de familia Alicia García, haya declarado que el decreto fue consensuado con las entidades privadas del sector y aprobado por la sección de mayores del Consejo de Servicios Sociales de Castilla y León, lo cierto es que las entidades nunca estuvieron de acuerdo de forma individual con el decreto aunque no era políticamente correcto manifestarlo. Nunca tuvieron información profesional exhausta, ni se molestaron en obtenerla, sobre el Modelo de Atención en el que se basaba el Decreto. Muchos profesionales, familias, y por qué no decirlo algunas personas mayores están de acuerdo con que las cuestiones sanitarias prevalezcan en la atención social.

Habrá que esperar a los próximos días para aclarar la situación, no olvidemos que hay otro decreto ligado al anulado: el DECRETO 3/2016, de 4 de febrero, por el que se regula la acreditación de centros y unidades de convivencia para la atención a personas mayores en Castilla y León., que sigue en vigor.

lunes, 19 de enero de 2015

¿FUNCIONAN ASÍ LAS RESIDENCIAS DE MAYORES HOY?

Hoy como muchos días he comenzado el día leyendo opiniones y artículos de otros profesionales. Leo a menudo a Josep de Martí, sus comentarios y observaciones son realistas y basados en la experiencia. Su entrada en su blog del 16 de enero me ha llamado la atención porque lo que refleja es algo que yo me planteo en muchos momentos de mi trabajo.
También es cierto que por más vueltas de tuerca que le doy al asunto no logro llegar al punto medio adecuado. Que los centros deben dejar de ser rígidos en su organización y funcionamiento es algo que tenemos más que asumido, que debemos implantar el modelo de atención centrado en la persona es algo necesario y que nos impulsa al cambio. ¿Pero dónde está el punto medio?

Hace unos días en nuestro centro comenzamos a elaborar los diez mandamientos de nuestros residentes, identificando y anotando las diez preferencias de la persona usuaria en relación a su atención. Estamos empleando mucho tiempo en esta cuestión porque nos parece que es motivadora y el resultado hasta el momento es un tanto frustrante, pongo dos ejemplos. Una residente comentó que no tomaba café porque las auxiliares se lo servían y que nunca le ponían la cantidad que ella quería. Hablamos y vimos que no había ningún inconveniente en que ella se lo sirviera. Al día siguiente se nos enfadó porque ella quería que se lo sirviésemos nosotros que ya se había acostumbrado y que no quería cambios. Esta misma residente que mantiene totalmente sus facultades cognitivas pero que necesita de ayuda para las AVD, también pidió en sus diez mandamientos que no quería dormir tanto la siesta. Analizamos la situación y cambiamos el orden de personas a las que se les levanta de la siesta poniéndola a ella de las primeras. A los dos días tampoco quería eso, vino a decir que ella quería levantarse cuando quisiera, hoy antes, mañana después y que fuera atendida cuando ella pulsara el timbre. Quien diga que eso es posible en un centro está cayendo en una falacia. Para que eso fuera posible en mi centro tendría que haber una auxiliar por residente las 24 horas del día, es obvio que es inviable.
El cien por cien de nuestros residentes están aquí porque no pueden estar en sus casas, ellos mismos reconocen que no pueden cuidarse, aunque algunos de ellos están convencidos que sus hijos podrían haberles atendido para no ingresar en la residencia. Todos ellos están muy pendientes de su salud y requieren atención médica en exceso, les puede el miedo a la enfermedad. Vienen con unas costumbres y hábitos que en muchos casos se alejan mucho de ser saludables ¿qué hacemos? ¿respetamos su voluntad aunque sea dañina para los males que ellos mismos quieren y desean evitar? Cuando leo a los expertos en ACP veo con mucha frecuencia las palabras “resolución de conflictos”, “dialogo”, "pacto", etc. Pero hay algo que nos falta en todo el proceso que es tiempo, un tiempo para poder hacer las cosas exhaustivamente, un tiempo para poder gestionar los conflictos, para poder resolver los problemas, un tiempo para todo. Un buen plan de atención debe reflejar las preferencias, deseos, necesidades de una persona, es el resumen de toda una vida y necesita de una ejecución rápida. Sigo muy de cerca el desarrollo de las unidades de convivencia de mi comunidad y sigo con mi escepticismo, leo el comienzo de una noticia aparecida hace unos días en referencia a los buenos resultados de una de ellas:

"Me levanto por la mañana, me aseo, hago la cama y después de desayunar me pongo a doblar servilletas, ciento y pico al día……..

"Otras de las residentes, recordaban también con precisión la fecha de su cumpleaños ya que las onomásticas se convierten en una fiesta especial donde cada una puede pedir o cocinar el plato que más desee…..


Tengo que decir que estos dos ejemplos son actividades que en mi centro y supongo que en muchos se hacen desde hace muchísimos años aunque no le hubiéramos puesto el apellido de ACP. Leo también:

"La Consejería de Familia trabaja en la regulación normativa del modelo de atención 'En mi casa' para homogeneizar el funcionamiento de los centros multiservicios y las unidades de convivencia en todas las residencias de la Comunidad…

"La novedad de este tipo de servicios es la atención personalizada que busca la mayor autonomía del residente, en parte porque elige las actividades a realizar, los horarios y mantienen sus aficiones de su vida anterior pero siempre bajo la atención de un mismo profesional de referencia que les acompaña de forma permanente….


¿Eligen las actividades? Claro como en todos los centros, eligen si quieren o no hacerlas y proponen las que les gustan. ¿Eligen los horarios? Supongo que como en mi centro, se tiene en cuenta a la persona que es más dormilona o la que se quiere levantar antes pero siempre dentro de una franja, eligen si comen en el primer o segundo turno., eligen pasear o no, eligen la ropa que se ponen, etc.

En cuanto a la normativa vamos a ver en qué acaba, mucha de la existente como ya hemos dicho en numerosas ocasiones va en contra de la ACP tanto en las formas como en el fondo. Sería una contradicción que existiera una normativa distinta para las Unidades de Convivencia, máxime cuando esas unidades están coexistiendo dentro de Centros con un funcionamiento ajustado a la normativa vigente.

domingo, 26 de octubre de 2014

Unidades de convivencia, seguimos reflexionando

Se avecinan tiempos convulsos. Cuando coincido con mis compañeros directores de residencia todos tenemos la sensación de no saber muy bien hacia dónde ir. Algunos de ellos están entre la espada y la pared temiendo que la concertación que tienen de plazas con la Junta peligre si no optan por el modelo de “Unidades de Convivencia”. No creo que sea bueno que el modelo comience de esta manera. Sigo también pensando que el modelo no es de abajo a arriba y lo que comenzó con unos requisitos más o menos inamovibles va transformándose en “si se puede”, “si es posible”….. Y de momento sin normas ni garantías. Cuando un inspector visita los centros va con las normas actuales en la mano y a menos que tengas una “Unidad de Convivencia”, en cuyo caso no entra, de nada valdría explicarle que se está implantando el modelo de ACP. En una visita que nos hicieron hace tiempo el inspector observó que en una de las habitaciones dobles las esponjas de baño estaban juntas y me advirtió que era motivo de sanción. Les expliqué que era una habitación de un matrimonio y que era la mujer la que colocaba las cosas según quería, ante ese argumento dijo que era correcto pero que de ninguna manera podían estar así. También se interesó por la forma de administración de la medicación, insistiendo mucho incluso en los residentes válidos, teníamos que asegurarnos de que tomaba la medicación sí o sí. Nosotros lo hacemos y comunicamos al médico si alguien decide no tomarla pero en realidad estamos violando la libertad de una persona considerada válida, no le preguntamos si quiere o no quiere hacer el tratamiento. En otra visita de comprobación de hace unos días observé que la persona que la hacía se fijaba en las fechas de caducidad de productos que estaban en la despensa. Inmediatamente me imaginé que algunos de nuestros residentes tuvieran neveras como ví en una “Unidad de Convivencia” ¿quién vigilaría eso? He visitado algún centro que ha tenido una unidad de convivencia y que la cerró por el desinterés de las personas que la formaban. Era una unidad formada por personas totalmente válidas. No querían estar en un espacio tan cerrado y muchos conflictos surgían por el reparto de tareas. Debemos también pensar cuando aplicamos la ACP que la generación de las personas que están hoy en la residencias ha sido una generación donde el reparto de las tareas domésticas no era precisamente igualitario entre sexos ¿cómo solucionamos eso? ¿Ponemos a las mujeres a hacer las tareas y a los hombres a leer el periódico o a jugar a las cartas? Yo soy de las que piensan que esta forma de aplicar el modelo va más en consonancia con personas dependientes pero también observo una gran incongruencia si pretendemos que estas personas puedan “cocinar”, “lavar ropa” como en “su casa”. Hemos hecho una encuesta informal entre nuestros residentes y entre personas que no están en el centro y todos ellos dicen que cuando entran en la residencia esperan no ocuparse de las cosas cotidianas, que para eso van. Tengo claro que los centros deben dejar de tener apariencia de hospitales, tanto en su funcionamiento como en su estructura física, deben tener salas más pequeñas, más hogareñas, habitaciones más personalizadas pero sigo pensando que nunca podrán tener la misma estructura de una casa, esa casa que la persona mayor abandonó porque no podía vivir en ella. Su baño no era accesible, no tenía espacio para el andador o para la silla de ruedas. No podía seguir cocinando porque se le olvidaba apagar el fuego, no podía meter la ropa en la lavadora porque eso suponía agacharse, si llovía o hacía mucho frío tampoco podía caminar por la casa porque no había espacio, su casa ya no era habitable para ella y las cosas cotidianas se iban abandonando. El servicio de ayuda a domicilio que funciona en nuestro país está orientado en la mayoría de los casos a suplir la incapacidad de la persona mayor en los actos cotidianos. ¿Cómo puede entenderse que cuando llegan a una residencia vamos a hacer que sigan haciendo esas cosas que abandonaron hace mucho tiempo? El proceso de atención centrado en la persona no es eso ni puede solamente sustentarse en el modelo de “Unidades de Convivencia”. Hace un tiempo había muchas casas tuteladas ¿se ha preguntado alguien por qué han ido desapareciendo? Al fin y al cabo son “Unidades de Convivencia” ¡ojo! que sólo admiten a personas válidas. Me surgen muchas dudas y advierto muchas incongruencias que día a día trato de resolver.

miércoles, 11 de junio de 2014

Aplicar la atención centrada en la persona.....

Este mes ha sido muy ajetreado para mí, he asistido al Congreso Nacional de la SEGG como ponente y a otras jornadas de “Atención Centrada en la Persona”( AICP como se dice en plan profesional), como aprendiz. Reconozco que soy una persona que se cuestiona todo, quizá porque aprendí de mi padre lo que dijo en cierta ocasión Fernando Savater: “Es mejor saber después de haber pensado y discutido que aceptar los saberes que nadie discute para no tener que pensar”. Cada día estoy más convencida que la AICP es la forma más natural y justa de atender a cualquier persona en situación de fragilidad pero la cuestión es cómo aplicar en los centros la AICP. En nuestra comunidad se ha optado por el modelo “en mi casa”, de una forma valiente y convencida, sin embargo yo sigo viendo claros oscuros. Me cuestiono si en realidad les hemos preguntado a las personas que atendemos si eso es lo que quieren, o estamos construyendo unos centros según creemos nosotros que deben ser. Si de verdad aplicáramos en pureza los principios nos encontraríamos que no habría dos centros iguales, ni en funcionamiento ni en estructuras físicas. Mi centro es un centro rural que atiende en una proporción muy elevada a personas que han vivido siempre en un pueblo y que apenas han conocido otro modo de vida. Han venido de sus casas donde todavía hacían lumbre, han trabajado, tanto hombres como mujeres, duramente y han vivido con suma austeridad. Algunos puede que echen de menos ese tipo de vida pero no nos engañemos la mayoría está muy a gusto habiéndola abandonado porque así nos lo dicen, les gusta sentirse servidos y no tener que preocuparse de las cuestiones cotidianas. En nuestro centro procuramos respetar siempre las formas de pensar y de actuar de ellos, a veces nos desespera que no sean muy activos y que no tomen interés por las actividades que les proponemos pero precisamente por el respeto a su persona nunca les obligamos y siempre intentamos entender su forma de actuar. Tenemos residentes que son felices ayudándonos con las personas en sillas de ruedas y lo potenciamos aunque eso suponga algún problema menor, hemos tenido gente que quería doblar la ropa con las auxiliares y nosotros estábamos orgullosos de eso, tenemos nuestra jardinera principal, una señora que en octubre cumple 90 años y que nos riega y cuida casi todas las plantas de la Residencia, pero siempre de forma voluntaria, hay días en los que por lo que sea no le apetece y también respetamos su decisión. Podría poner más ejemplos porque nuestro centro es eso: una "pequeña gran casa". Esta misma mañana les pedí a todos autorización para implantar un sistema de comunicación con sus familiares y la respuesta de algunos fue que lo consultarían con sus hijos. Me costó hacerles ver que eran ellos los que tenían que decidir si querían o no que sus hijos fueran informados. Con todo esto lo que me cuestiono es que quizá les estamos intentando imponer demasiado rápido un modelo que no han elegido. Muchas de las bondades de la AICP, cuando escucho a las personas que de una manera reglada lo están aplicando, son principios que al menos en mi centro hemos tenido siempre dentro de nuestras posibilidades. Estamos en un momento de decisión, de intentar crear una unidad de convivencia o de aplicar la AICP desde nuestro modelo de funcionamiento, cambiando todo aquello que sea posible para llegar a los principios fundamentales del modelo. ¿Si no optamos por la unidad de convivencia no estamos aplicando la AICP? Cualquiera de las auxiliares del centro podría casi a ojos ciegos hacer el mapa de vida de nuestros residentes, sólo hace falta ponerlo por escrito, saben perfectamente sus gustos y sus preferencias y aunque tenemos mucho, mucho que mejorar se intentan respetar. Nuestro centro es un centro pequeño, desde fuera se asemeja más a una casa rural que a una Residencia, hay habitaciones muy personalizadas y si no hay más es porque ellos así lo eligen ¿qué nos diferencia de una Unidad de Convivencia? ¿la ratio de personal? Estamos por encima de lo que se nos exige ¿Quizá que la normativa nos permitiera que pudieran entre otras cosas entrar en la cocina?..... Lo que nos falta por supuesto es que todos estemos formados y sepamos afrontar las dificultades que se nos plantean cuando de verdad atendemos a las personas según sus gustos, preferencias y creencias, eso sí que es un verdadero reto y un verdadero cambio. He tenido últimamente varias conversaciones con Pilar Rodríguez, figura referente en el Modelo, me abruma su entusiasmo, lo admiro, pero intento ser realista y cada mañana cuando entro en mi centro me asaltan las dudas sobre la forma de aplicar la AICP. Me imagino diciéndoles a todos ellos que a partir de ahora ya no se les va a atender como lo hemos venido haciendo, a ellos que como personas mayores son fieles a sus costumbres y reacios a cualquier cambio. El tema económico lo aparcaremos, ya he hablado de este apartado y habría mucho que matizar.
A pesar de mis dudas y mis objeciones estoy empeñada en dar un cambio, tan sólo dudo si ese cambio hay que darlo de una manera o de otra y desde luego doy gracias a mi padre que me enseñó a pensar.

sábado, 8 de junio de 2013

¿Quién se ocupa de las gallinas?

Hace unos días he tenido la oportunidad de conocer personalmente la experiencia piloto de la Junta de Castilla y León de Unidades de Convivencia. Vaya por delante mi respeto y admiración por las personas que aunque sea por buscar opciones para sobrevivir han empezado a creer que las cosas podrían cambiar. Una vez dicho esto y esperando que si alguien lo lee no lo tome como una crítica destructiva comienzo por decir que nada es lo que parece. Lo que yo ví fue un lavado de cara de una residencia pública, se ha adornado y nunca mejor dicho el escenario y se nos dice que eso son las “unidades de convivencia”. ¿Qué ha cambiado en las habitaciones? Se han pintado y se les ha dado un aire semimoderno, con muebles comprados en esa tienda donde los que trabajamos somos los compradores, se han puesto fotos y algunos adornos personales pero de una manera muy estudiada. En muy pocas de ellas se veía la mano de la persona mayor. Por cierto unas habitaciones muy muy pequeñas. En los pasillos también se han colocado muebles y adornos y al parecer no molestan ni estorban, yo llevaba bolso y casi le dí a uno de ellos. En las salas comunes lo que yo ví fue a bastantes residentes con un gran nivel de dependencia, la mayoría de ellos en silla de ruedas. No vi que hicieran la comida, lo que vi fue que una auxiliar estaba haciendo unas natillas, creí entender que los miércoles cocinan algo siempre (día dedicado a las visitas) pero no la comida diaria, entre otras cosas la pequeña cocina que tienen montada ni siquiera lo permitiría. No vi a personas “válidas”, miento, vi a dos, una de ellas habló con nosotros cinco minutos y se fue, abandonando la unidad y la otra persona estaba en su habitación con lo que me queda la duda de la convivencia en espacios reducidos de residentes con distintos tipos de dependencia, Visitamos también el centro de día que me causó muy buena impresión y vimos las famosas gallinas de las que habla todo el mundo. Tengo que decir que no logramos saber quién de verdad atendía y limpiaba las gallinas, hay quien nos ha apuntado que va un taller de empleo. Los que nos quedó muy claro es que muchas de las cosas que han hecho en ese centro son normativamente imposibles. Estuvimos intentando aclararnos con el coste real de ese tipo de centro y olvídense si tienen que pagarlo porque no hay pensión que lo aguante ni debería haber Administración que lo financie en estos momentos. Sin contar con las reformas estructurales y para que se hagan una idea nos hablaron de 11 personas de atención directa para cada unidad de 12 residentes o sea que en nuestro centro que cumplimos con exceso la ratio que se marca normativamente tendríamos un incremento en el coste mensual de más de 40.000 euros, solo en este apartado la persona mayor tendría que aumentar su pago mensual en 1.000€. Mi conclusión es clara, hay que cambiar el modelo de atención pero desde la realidad económica, no podemos plantearnos imposibles y menos desde la Administración. En unos momentos en los que las prestaciones económicas para la dependencia bajan, cuando se cuestiona la viabilidad del sistema de pensiones no se pueden iniciar modelos que no se pueden asumir. Pero lo que si se debe exigir es que la atención se preste de una manera individual, debemos apostar por el modelo de atención centrado en la persona. La Administración tiene que ayudar a los centros a poder llevar a cabo los cambios necesarios para que los profesionales (desde la dirección hasta el personal de limpieza) tengamos la formación que nos permita cambiar el modelo. Tiene que ser la aliada que facilite, guie y potencie los mecanismos que precisemos. No renuncio a que los centros también cambien sus estructuras físicas y se hagan más “casas” que “hospitales” pero de una manera lógica, factible y racional. Una de las impresiones más positivas que tuve de lo que vi y a lo que concedo mucha importancia fue la paz que había en esas salas que repito eran de personas muy dependientes. Por ello apuesto por los espacios pequeños donde estar en vez de grandes salones. Seguiremos con atención e interés la evolución de estas experiencias que estoy segura se quedarán en eso: experiencias, aún así intentaremos sacar las pequeñas o grandes cosas positivas intentándolas adaptar a nuestra realidad.

viernes, 26 de abril de 2013

Unidades de convivencia

Tengo un poco abandonado el blog , sin embargo todos los días me surgen temas y cuestiones para reflexionar y comentar. Vivimos unos momentos muy complicados para todos y también para nuestros mayores. Se han recortado las prestaciones de la Ley de Dependencia, en muchos casos con razón y racionalidad y en otros….lo dejo ahí. Las familias también están muy crispadas, en parte por sus propias situaciones personales, otra parte porque de alguna manera contaban con el patrimonio de sus ascendientes que ven disminuir para contribuir a su atención. Las residencias no tenemos el cien por cien de ocupación, las personas que ingresan lo hacen en condiciones prácticamente terminales y a los profesionales nos duelen estas situaciones, vemos que la calidad de vida hubiera sido más positiva dentro de un centro si el ingreso se hubiera producido antes. Se ha iniciado en nuestra Comunidad Autónoma una experiencia piloto lo que se ha denominado “Unidades de Convivencia”, se ha presentado un informe en el que se habla de sus bondades aunque señalan cosas a corregir. Reconozco que el tema es apasionante pero sin embargo me plantea muchas dudas. Por una parte se ha tomado un modelo de otros países con una cultura muy diferente a la nuestra, donde generalmente no existe la propiedad de la vivienda, con lo que las personas no están apegadas a un sitio, facilitando que en un momento determinado decidan cambiar su vivienda de alquiler por esas unidades. Se ha señalado en el informe problemas de convivencia y eso tiene difícil solución. En cualquier centro el 70% de los problemas son de este tipo pero se solucionan por si solos con cambios de habitación o interviniendo mínimamente. ¿Cómo se solucionan unidades de convivencia de doce personas? Se habla de que los residentes colaboran en todas las actividades y tareas diarias, creo que hay que trabajar primero la mentalidad tanto de los posibles residentes como la nuestra. Decirle a alguien que va a pagar una atención pero que al mismo tiempo va a tener que colaborar en las tareas domésticas no creo que sea tarea fácil. Y hablando de dinero, otro de los grandes inconvenientes es el coste económico, en el informe se comentaba que no se había valorado ese tema y quizá es con lo primero que hay que contar. Ya dije en alguna ocasión que un modelo de este tipo saldría adelante si era viable económicamente, tanto para los mayores como para los centros y la Administración. La organización de recursos humanos y materiales me parece en estos momentos un tanto compleja. Estoy de acuerdo con las normas que garantizan que todos hagamos las cosas de una manera correcta pero sin embargo reconozco un exceso de ellas que muchas veces dificultan cualquier cambio o innovación. En el próximo mes voy a visitar esta experiencia e intentaré ir con la mente abierta pero con preguntas que me permitan aclarar y apostar por este tipo de atención a nuestros mayores. En lo que cada día estamos más de acuerdo los profesionales es en un modelo de atención centrada en la persona, ya sea en estas “unidades de convivencia” o en el medio tradicional. Queda mucho por desarrollar y afinar, hay que adaptarlo a todo tipo de residentes y en todos los medios y para eso hay que trabajar duro y empezar a divulgar este modelo, al fin y al cabo trabajamos para nosotros que dentro de más o menos años seremos mayores y necesitaremos atención.