Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Ley de Dependencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ley de Dependencia. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de octubre de 2014

¿Nos engañaron con la Ley de la Dependencia?

Hoy he tenido la oportunidad de asistir a la presentación en Salamanca del libro “Cómo nos engañaron con la Ley de la Dependencia” de Josep de Martí. He compartido con él un café muy agradable antes de su intervención en una tarde de inusual tiempo en estas tierras castellanas.
Me ha parecido un hombre tranquilo, diría yo que tiene un carácter conciliador pese a que uno pueda pensar que escribiendo un libro con ese título provocador lo menos que puede ser es un indignado. Tiene don de palabra, sabe adaptarse al público al que se dirige. Reconozco en él a una persona crítica que no destructiva, matiz que a veces los que tienen el poder o la responsabilidad de gestionar no saben distinguir. Coincido con él en algunas de sus apreciaciones tanto en la Ley de la Dependencia como en otras cuestiones de actualidad como es la ACP, es probable que yo no le dé tanto protagonismo al tema económico aunque sea el principal escollo para que las cosas puedan desarrollarse. Me gustan las personas prácticas que saben de qué hablan que no dicen lo que uno quiere oír, puedo estar de acuerdo o no, pero tal como él mismo explica la libertad es la libertad de decir que 2 + 2 = 4. Si nos engañaron o no con la Ley de la Dependencia hoy lo dejo a la reflexión de cada uno, después de leer el libro de Josep.

viernes, 26 de abril de 2013

Unidades de convivencia

Tengo un poco abandonado el blog , sin embargo todos los días me surgen temas y cuestiones para reflexionar y comentar. Vivimos unos momentos muy complicados para todos y también para nuestros mayores. Se han recortado las prestaciones de la Ley de Dependencia, en muchos casos con razón y racionalidad y en otros….lo dejo ahí. Las familias también están muy crispadas, en parte por sus propias situaciones personales, otra parte porque de alguna manera contaban con el patrimonio de sus ascendientes que ven disminuir para contribuir a su atención. Las residencias no tenemos el cien por cien de ocupación, las personas que ingresan lo hacen en condiciones prácticamente terminales y a los profesionales nos duelen estas situaciones, vemos que la calidad de vida hubiera sido más positiva dentro de un centro si el ingreso se hubiera producido antes. Se ha iniciado en nuestra Comunidad Autónoma una experiencia piloto lo que se ha denominado “Unidades de Convivencia”, se ha presentado un informe en el que se habla de sus bondades aunque señalan cosas a corregir. Reconozco que el tema es apasionante pero sin embargo me plantea muchas dudas. Por una parte se ha tomado un modelo de otros países con una cultura muy diferente a la nuestra, donde generalmente no existe la propiedad de la vivienda, con lo que las personas no están apegadas a un sitio, facilitando que en un momento determinado decidan cambiar su vivienda de alquiler por esas unidades. Se ha señalado en el informe problemas de convivencia y eso tiene difícil solución. En cualquier centro el 70% de los problemas son de este tipo pero se solucionan por si solos con cambios de habitación o interviniendo mínimamente. ¿Cómo se solucionan unidades de convivencia de doce personas? Se habla de que los residentes colaboran en todas las actividades y tareas diarias, creo que hay que trabajar primero la mentalidad tanto de los posibles residentes como la nuestra. Decirle a alguien que va a pagar una atención pero que al mismo tiempo va a tener que colaborar en las tareas domésticas no creo que sea tarea fácil. Y hablando de dinero, otro de los grandes inconvenientes es el coste económico, en el informe se comentaba que no se había valorado ese tema y quizá es con lo primero que hay que contar. Ya dije en alguna ocasión que un modelo de este tipo saldría adelante si era viable económicamente, tanto para los mayores como para los centros y la Administración. La organización de recursos humanos y materiales me parece en estos momentos un tanto compleja. Estoy de acuerdo con las normas que garantizan que todos hagamos las cosas de una manera correcta pero sin embargo reconozco un exceso de ellas que muchas veces dificultan cualquier cambio o innovación. En el próximo mes voy a visitar esta experiencia e intentaré ir con la mente abierta pero con preguntas que me permitan aclarar y apostar por este tipo de atención a nuestros mayores. En lo que cada día estamos más de acuerdo los profesionales es en un modelo de atención centrada en la persona, ya sea en estas “unidades de convivencia” o en el medio tradicional. Queda mucho por desarrollar y afinar, hay que adaptarlo a todo tipo de residentes y en todos los medios y para eso hay que trabajar duro y empezar a divulgar este modelo, al fin y al cabo trabajamos para nosotros que dentro de más o menos años seremos mayores y necesitaremos atención.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Los recortes en Dependencia y coopago

Llevo tiempo sin escribir, son tantos los temas que me gustaría reflexionar en voz alta que me disperso y voy de uno a otro cada vez que me pongo a ello. En estos días han ido llegando al centro resoluciones de dependencia que estaban “paralizadas”. La rebaja en las prestaciones es muy considerable y a las personas que trabajamos en este mundo nos surgen muchas dudas sobre la justicia o no de esos recortes. Alguna vez he comentado que “papá Estado” no podía con todo a menos que los impuestos que pagamos subieran. También he manifestado que si esas subidas de impuestos fueran para garantizar que nuestros mayores y nosotros mismos el día de mañana tuviéramos una asistencia de calidad, bienvenidas sean. La realidad me da de lleno en mis reflexiones y me grita que de momento eso no es factible. Vivimos en el país de la picaresca y eso no se cambia de la noche a la mañana. Seguimos pensando que nuestros mayores deben ser atendidos con coste cero y que no deben responder con su patrimonio a sus necesidades de atención y cuidados. Un patrimonio que ellos no van a disfrutar ya, sino que va a pasar a manos de sus herederos. No me parece justo que en un momento de crisis como los que estamos viviendo donde los recortes en lo que hemos llamado el bienestar social nos preocupan, donde todos vemos que los sueldos no solo no crecen sino que disminuyen, se pague la asistencia de mayores que pueden responder con su patrimonio. No quiero que mi dinero sirva para que otro ciudadano herede. En nuestro centro vemos todo tipo de situaciones, gente que puede pagar y gente que de verdad no tiene suficiente y que los pocos ahorros de los que disponen bajan mes a mes, produciéndoles un continuo estado de desasosiego y preocupación. El copago en los medicamentos en nuestros residentes ha provocado que muchos intenten no atender a las prescripciones médicas. En algunos de nuestros residentes veo demasiada preocupación y una acentuación de algunas manías que cuando intentas razonar con ellos terminan argumentando cuestiones económicas, por ejemplo el lavado de ropa. Con alguna frecuencia nos esconden sus prendas para que no se laven mucho porque se “gastan” y no pueden, según ellos, comprar otra. Algunas familias tampoco ayudan demasiado a mantener al mayor lejos de preocupaciones que no pueden resolver, les hablan de dinero, de problemas económicos, etc. Esta situación de recortes sociales está contribuyendo seriamente a perturbar la tranquilidad y paz que nuestros mayores necesitan y se han ganado.

lunes, 10 de septiembre de 2012

¿Quién va a pagar las Residencias?

Todos los días miro preocupada los periódicos por si hubiera algún cambio que afectara a la Ley de Dependencia o a los Servicios Sociales de mi Comunidad. El otro día me encontré con esta noticia: http://www.salamanca24horas.com/local/72948-la-junta-cambia-el-modelo-de-residencias-por-centros-multiservicios ¡Estupenda noticia! ¡Magnífico planteamiento! ¡Un momento! Miro a mi alrededor y a imaginarme a muchas de las personas que atiendo en ese tipo de centro tan “chupiguay” como dicen los pequeñajos. Aquí con mucha frecuencia resolvemos conflictos entre residentes que comparten únicamente la habitación para dormir, porque el resto del día ni la pisan. Estas personas van a tener que compartir con otras doce personas, una sala de estar, una cocina, sí, han leído bien: ¡una cocina!, un comedor etc. Vamos a convertir las residencias en pequeñas unidades de convivencia. Leo en la noticia: La idea es que los residentes puedan personalizar su entorno, decorar la habitación de forma hogareña o tener espacio para compartir momentos con sus familiares. En definitiva, que conciban el centro como "su propia casa" Y eso dice que compartiendo con doce personas más. La realidad es que lo único que serviría es que cada persona mayor tuviera su propia habitación individual. ¿De qué vale que tengan un espacio compartido con doce? ¿Dónde está la intimidad para que esas doce personas puedan compartir con sus familias un espacio? Empiezo a echar números y no me salen las cuentas.Imagino también que no es así como lo leo, que lo que se nos quiere decir es que no es válido el modelo de macro residencia, ¡bien! , me parece adecuado, pero hay que sumar, multiplicar y dividir antes de nada.¿Por qué doce y no veinte, por qué doce y no diez? ¿Hemos preguntado a los interesados lo que quieren o lo que necesitan de verdad? ¿Saben nuestros políticos que en tiempos de crisis no se debe cambiar de un modelo a otro que suponga una elevación del coste, que se corre el riesgo de tener un modelo estupendo pero nunca desarrollado?¿Quién va a pagar eso? ¿La Administración en sus plazas concertadas? ¿Los Centros que ya no saben qué hacer para ofrecer calidad a un coste asumible por el mayor? O acaso ¿el mayor con la pensión recortada de momento con el copago farmacéutico?

domingo, 20 de noviembre de 2011

Ley de dependencia, baremo, copago y.......

Hoy ya es día 20, dentro de unas horas votaremos un nuevo gobierno. He estado mirando los programas electorales en materia de dependencia esperando que algún partido me sorprenda pero no he encontrado más que vaguedades. Ninguno de ellos sabe qué hacer. La ley de Dependencia era necesaria, nadie va a renunciar a su aplicación pero casi todo el mundo está de acuerdo que hay que reformarla. Por un lado como profesional de un centro no me gusta nada el baremo que se emplea, se hizo para medir la dependencia de personas que vivían en sus domicilios pero se aplica a diario a personas institucionalizadas y se pervierte. Para qué hablar de los ancianos dependientes con enfermedades mentales incipientes. Se pregunta si son capaces de vestirse y claro que se visten pero después de que alguien supervise correctamente sus prendas, el valorador pone entonces que precisa ayuda y la verdad es que es un dependiente total. Si lo que se pretende medir es la ayuda que precisan en tiempo, es mucho mayor que la de alguien a quien vistes totalmente, eso no cuenta. Hablemos de los dependientes con sondas vesicales o anasogástricas, el baremo considera que por tenerlas necesitan menos tiempo de ayuda y en consecuencia su prestación es más baja económicamente. Pues bien estas personas necesitan un tiempo y un cuidado mayor, hay que darles el alimento de una manera mucho más pautada profesionalmente, hay que limpiarles las sondas, hay que vigilar que no se las arranquen pero para la ley de dependencia nunca son dependientes totales. Estos son algunos pequeños apuntes de la perversión del baremo. Si todo esto no bastara el tema de la valoración económica es un tema de descontento general. Una gran mayoría no está de acuerdo en que se pague por cuidar a los dependientes en sus casas de la manera que se está haciendo en estos momentos pero nadie le pone el cascabel al gato. El sistema de copago no está funcionando correctamente, no es justo ni adecuado. No paga el que más tiene ni recibe más el que más necesita. Pasado mañana es más que probable que amanezcamos con un nuevo gobierno que por razones económicas, entre otras, va a revisar la sostenibilidad de la ley, sólo espero que lo haga con justicia y equidad.

lunes, 19 de julio de 2010

Ley de Dependencia, el copago

El otro día me preguntaba un familiar de un residente cómo era posible que la ayuda que percibía de la Ley de Dependencia por prestación económica vinculada a un servicio hubiera disminuido del año pasado a este. Hice las comprobaciones oportunas y efectivamente ese residente cobra este año 30€ menos que el año pasado. La respuesta me la dieron los servicios técnicos de la Comunidad Autónoma a la que pertenecemos. La valoración económica de los residentes es evaluada anualmente, se accede a la Agencia Tributaria y a los servicios del Catastro para ver las posibles variaciones patrimoniales tanto al alza como a la baja. Hay mucha gente que considera esta ayuda como una pensión y que por lo tanto nunca debería bajar pero la realidad es que es una prestación que se da en función también de la situación económica del dependiente que varía más de lo que imaginamos. El debate entre si es justo o no que alguien que haya ahorrado pague más que el que no lo ha hecho es para mí un debate en el que no tengo clara mi postura. La persona ahorradora no puede, por llamarlo de alguna manera “ser penalizada”, pero asimismo cuando no se ha ahorrado se ha generado riqueza con el consumo y se han pagado impuestos con el gasto realizado. Lo que si constato con relativa frecuencia es que los familiares son los más interesados en que el residente gaste poco y es triste ver como por ahorrar un mayor para que le hereden, no tiene las gafas adecuadas o la dentadura correcta. Los hijos debemos acostumbrarnos a prescindir de las herencias, no es un derecho, al fin y al cabo es un regalo. Los mayores deben emplear sus ahorros en vivir adecuadamente su última etapa de la vida y eso significa primordialmente vivir bien cuidado,  en una residencia o en el propio domicilio, y al mismo tiempo lo que he nombrado antes: unas buenas gafas, una dentadura adecuada, un aparato de oír y cuantas ayudas técnicas precisen que hagan más fácil su día a día. Todos debemos aprender a vivir de nuestro trabajo sin esperar herencias, que si vienen serán muchas veces a costa de la privación y la austeridad absoluta de quien nos las proporciona. La ley de Dependencia, no puede estar pagando, de los impuestos de todos a los dependientes para que sus hijos hereden, todo lo que sea en beneficio de nuestros mayores ¡por supuesto!, pero no lo que sea en beneficio de terceros.