Qué pena de tiempo, me parece que cada día tengo menos. Tengo un montón de temas para comentar pero cuando al fin encuentro el momento adecuado no sé por cuál empezar.
Hoy le leído una reflexión de Josep de Martí
sobre las habitaciones en los nuevos decretos de funcionamiento de los centros, estrenados y por estrenar.
Ya he hablado de esto alguna vez. Una de las cosas que se plantea el artículo es que si las personas exigieran habitaciones individuales no haría falta normativizar, sería la propia ley de demanda y oferta la que lo implantase. Esto no es del todo así. He visto a algunas personas mayores querer habitaciones individuales y no tenerlas por una cuestión económica, bien por decisión propia, o ayudada por la decisión de su familia que vende las bondades de tener compañía y ahorrarse unos euros. Yo plantearía otra solución, pongamos el mismo precio a las individuales y a las dobles y demos a elegir. No habría prácticamente nadie que optara libremente por la habitación compartida.
Pero hay otra razón que convence más, póngase cada lector en el papel de tener que ingresar en un centro y que lo tuviera que hacer compartiendo su espacio más íntimo con un perfecto desconocido que va a roncar o a protestar por nuestros ronquidos, que va a madrugar o a protestar porque nosotros nos levantamos demasiado pronto. Que va a tener la habitación siempre llena de familiares o que no soporta que los nuestros estén en su espacio. Le gusta ver el futbol en su habitación o en el mejor de los casos no soporta a nuestro equipo. Nuestro compañero es un maniático del orden o un desordenado incorregible, ¿sigo? Les aseguro que todos estos ejemplos los vivo a diario.
En cuanto al tamaño si me preguntaran dónde quiero yo, en estos momentos quiero en Castilla y León con sus 19 metros cuadrados. Soy una profesional que tiene que tiene que ver todos los días habitaciones, a todas luces pequeñas tanto para la personas que viven en ellas y digo VIVEN, con todas las letras, como para las personas que tienen que ayudarlas en sus necesidades más básicas, obviamente no soy inversor.
En cuanto al tema de los precios de los conciertos es una guerra que no me afecta de lleno pero es verdad que hay que subirlos y ser realistas. Atendiendo a los principios empresariales no es lo mismo vender una plaza que 15, es lógico que ese precio esté ligeramente rebajado con respecto a otras plazas privadas. Otra solución es la no concertación de plazas, actuar con la prestación vinculada aumentándola lo que sea justo y preciso, eso permitiría también elegir de manera totalmente libre el centro donde quiero estar.
Dejaré para otro momento las sensaciones que me deja el enfado de fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales por no incluir su puesto como obligatorio en el nuevo decreto de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores en Castilla y León.
Haré un pequeño apunte. Soy directora de un centro donde la función y el trabajo que realizan las personas que ocupan esos puestos es imprescindible. Habrá que preguntarles a otros profesionales si hacen su trabajo de forma rutinaria, dicho de otro modo ¿es fácil sustituir el trabajo que realizan hoy, se notaría su ausencia?. Ahí lo dejo.
Funcionamiento y reflexiones sobre la vida diaria de una residencia para personas mayores.
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jueves, 19 de octubre de 2017
martes, 16 de mayo de 2017
De la aplicación de la Atención Centrada, las gallinas y otras cuestiones
Efectivamente como yo sospechaba o las gallinas son autosuficientes o inventamos un nuevo puesto de trabajo para cuidar de ellas. Hace dos años pusimos un pequeño gallinero con cuatro gallinas. Quise comprobar el resultado de este tipo de iniciativas de primera mano. A día de hoy nos queda solo una y como era de esperar se cuida con la buena disposición de la terapeuta ocupacional y de un par de auxiliares, el resto del personal no quiere saber nada. Por un lado creen estar en la certeza que la gallina no aporta nada a las personas que aquí viven y por otra, “no es su función”. Puedo entender alguno de sus razonamientos. Las personas mayores no mantienen un interés continuo ni estable sobre una actividad, hay que ir cambiando continuamente y la gallina eso no lo entiende. En cuanto a los cometidos de las auxiliares, el personal no acaba de asumir que siempre estarán en función de la demanda particular de cada persona a la que atienden. Es curioso ver que a una parte de ellas les gusta más trabajar en base a protocolos rígidos y uniformes que aplicando la ACP, que en la mayoría de los casos no es más que la racionalización de los cuidados.
Leo con mucha frecuencia a Josep de Martí y sus viajes gero-asistenciales, me encantaría ir a alguno de ellos, hace poco repasé uno que hicieron a Holanda y no acabo de visualizar esa realidad en mi entorno y mira que le pongo empeño.
Aquí en Castilla y León seguimos un tanto en stand by, o dicho en castellano, en parada técnica. Hay muchos profesionales como yo que no damos paso atrás e intentamos seguir adelante con el nuevo Modelo, con muchas dificultades. Otros celebran que el decreto se haya paralizado, eso sí, en público no lo manifiestan, en el fondo saben que el modelo que hemos seguido tiene los días contados, pero mientras, siguen atendiendo cómodamente. No podemos obviar que aplicar la ACP significa un gran esfuerzo, significa dar voz y voto a quien antes era un mero receptor de lo que nosotros decidíamos darle.
En mis vacaciones y fines de semana viajo con caravana y tengo un grupo de amigos de muchas partes de España afines a esta forma de ocio. Tenemos nuestro grupo de WhatsApp que nos sirve para mucho más que hablar de cosas triviales. Nuestro último debate ha sido precisamente el derecho de las personas a saber o no su situación clínica. Un día comenté que me gustaría tener el dinero suficiente para construir un camping adaptado a personas mayores, donde pudiéramos seguir practicando nuestra afición e incluso vivir en él. ¡Tengo ya reservas! ¡Les he pedido que pongan velas o hagan rogativas a ver si me toca una buena primitiva!
Tiene que llegar un tiempo donde la persona mayor (el cliente) decida libremente el centro o recurso en el que quiere estar en base a tener en cuenta parámetros de calidad de vida. Servicios donde le ofrezcan potenciar sus capacidades, sus habilidades, y cómo no, sus formas de ocio, no valdrá atender solamente a sus patologías y déficits.
Leo con mucha frecuencia a Josep de Martí y sus viajes gero-asistenciales, me encantaría ir a alguno de ellos, hace poco repasé uno que hicieron a Holanda y no acabo de visualizar esa realidad en mi entorno y mira que le pongo empeño.
Aquí en Castilla y León seguimos un tanto en stand by, o dicho en castellano, en parada técnica. Hay muchos profesionales como yo que no damos paso atrás e intentamos seguir adelante con el nuevo Modelo, con muchas dificultades. Otros celebran que el decreto se haya paralizado, eso sí, en público no lo manifiestan, en el fondo saben que el modelo que hemos seguido tiene los días contados, pero mientras, siguen atendiendo cómodamente. No podemos obviar que aplicar la ACP significa un gran esfuerzo, significa dar voz y voto a quien antes era un mero receptor de lo que nosotros decidíamos darle.
En mis vacaciones y fines de semana viajo con caravana y tengo un grupo de amigos de muchas partes de España afines a esta forma de ocio. Tenemos nuestro grupo de WhatsApp que nos sirve para mucho más que hablar de cosas triviales. Nuestro último debate ha sido precisamente el derecho de las personas a saber o no su situación clínica. Un día comenté que me gustaría tener el dinero suficiente para construir un camping adaptado a personas mayores, donde pudiéramos seguir practicando nuestra afición e incluso vivir en él. ¡Tengo ya reservas! ¡Les he pedido que pongan velas o hagan rogativas a ver si me toca una buena primitiva!
Tiene que llegar un tiempo donde la persona mayor (el cliente) decida libremente el centro o recurso en el que quiere estar en base a tener en cuenta parámetros de calidad de vida. Servicios donde le ofrezcan potenciar sus capacidades, sus habilidades, y cómo no, sus formas de ocio, no valdrá atender solamente a sus patologías y déficits.
sábado, 4 de febrero de 2017
Anulación del Decreto 2/2016 de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención de las personas mayores de Castilla y León
El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha declarado nulo de pleno derecho el Decreto 2/2016 de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención de las personas mayores en esta Comunidad publicado en el BOCyL de 5 de febrero de 2016.
Una de las razones alude a una «defectuosa calidad normativa al carecer de la imprescindible memoria económica». Por otra parte se señala que determinados preceptos adolecen de indefinición frente a la pormenorizada regulación contenida en el Decreto 14/2001 -al que deroga el impugnado- sobre personal mínimo, personal técnico, número máximo de personas que podrán ser atendidas por cada profesional...etc. Todo ello pese a tener un Informe previo elaborado por el Consejo Económico y Social de Castilla y León con fecha de 15 de julio de 2015, y estar recogido en dicho informe objeciones como las aludidas para su anulación, al parecer no resueltas.
Es una mala noticia, no porque yo considere que el decreto fuera bueno, muy al contrario estoy de acuerdo en muchas de esas objeciones. Sin embargo entiendo que es un paso atrás para avanzar en un nuevo modelo de atención. Yo lo digo claramente, no me gustaría ser atendida como atendemos de forma tradicional. Yo no quiero vivir en un Centro con régimen hospitalario, donde prevalecen las cuestiones de salud como referentes para la organización, y donde mi principio de autodeterminación está condicionado desde el minuto uno. Yo quiero que el personal de atención directa sea un personal formado y que sea mi principal referente, no quiero que ese personal trabaje de forma mecánica y protocolarizada. Quiero que el resto de profesionales me atiendan en lo que precise pero proporcionándome los apoyos necesarios para poder mantener mi independencia.
El decreto se aprobó hace un año y es cierto que tendrían que haberse ya regulado puntos tan importantes como las exigencias de personal de medicina y enfermería y haber pormenorizado por ejemplo la composición y titulación específica de los equipos técnicos, entre otras cosas. Muchos centros se han quedado con cosas tan anecdóticas como que con el nuevo modelo los residentes iban a elegir a qué hora se levantaban, que ya no hacía falta tener médico ni enfermera, etc., no puedo culparles. A pesar de que la consejera de familia Alicia García, haya declarado que el decreto fue consensuado con las entidades privadas del sector y aprobado por la sección de mayores del Consejo de Servicios Sociales de Castilla y León, lo cierto es que las entidades nunca estuvieron de acuerdo de forma individual con el decreto aunque no era políticamente correcto manifestarlo. Nunca tuvieron información profesional exhausta, ni se molestaron en obtenerla, sobre el Modelo de Atención en el que se basaba el Decreto. Muchos profesionales, familias, y por qué no decirlo algunas personas mayores están de acuerdo con que las cuestiones sanitarias prevalezcan en la atención social.
Habrá que esperar a los próximos días para aclarar la situación, no olvidemos que hay otro decreto ligado al anulado: el DECRETO 3/2016, de 4 de febrero, por el que se regula la acreditación de centros y unidades de convivencia para la atención a personas mayores en Castilla y León., que sigue en vigor.
Una de las razones alude a una «defectuosa calidad normativa al carecer de la imprescindible memoria económica». Por otra parte se señala que determinados preceptos adolecen de indefinición frente a la pormenorizada regulación contenida en el Decreto 14/2001 -al que deroga el impugnado- sobre personal mínimo, personal técnico, número máximo de personas que podrán ser atendidas por cada profesional...etc. Todo ello pese a tener un Informe previo elaborado por el Consejo Económico y Social de Castilla y León con fecha de 15 de julio de 2015, y estar recogido en dicho informe objeciones como las aludidas para su anulación, al parecer no resueltas.
Es una mala noticia, no porque yo considere que el decreto fuera bueno, muy al contrario estoy de acuerdo en muchas de esas objeciones. Sin embargo entiendo que es un paso atrás para avanzar en un nuevo modelo de atención. Yo lo digo claramente, no me gustaría ser atendida como atendemos de forma tradicional. Yo no quiero vivir en un Centro con régimen hospitalario, donde prevalecen las cuestiones de salud como referentes para la organización, y donde mi principio de autodeterminación está condicionado desde el minuto uno. Yo quiero que el personal de atención directa sea un personal formado y que sea mi principal referente, no quiero que ese personal trabaje de forma mecánica y protocolarizada. Quiero que el resto de profesionales me atiendan en lo que precise pero proporcionándome los apoyos necesarios para poder mantener mi independencia.
El decreto se aprobó hace un año y es cierto que tendrían que haberse ya regulado puntos tan importantes como las exigencias de personal de medicina y enfermería y haber pormenorizado por ejemplo la composición y titulación específica de los equipos técnicos, entre otras cosas. Muchos centros se han quedado con cosas tan anecdóticas como que con el nuevo modelo los residentes iban a elegir a qué hora se levantaban, que ya no hacía falta tener médico ni enfermera, etc., no puedo culparles. A pesar de que la consejera de familia Alicia García, haya declarado que el decreto fue consensuado con las entidades privadas del sector y aprobado por la sección de mayores del Consejo de Servicios Sociales de Castilla y León, lo cierto es que las entidades nunca estuvieron de acuerdo de forma individual con el decreto aunque no era políticamente correcto manifestarlo. Nunca tuvieron información profesional exhausta, ni se molestaron en obtenerla, sobre el Modelo de Atención en el que se basaba el Decreto. Muchos profesionales, familias, y por qué no decirlo algunas personas mayores están de acuerdo con que las cuestiones sanitarias prevalezcan en la atención social.
Habrá que esperar a los próximos días para aclarar la situación, no olvidemos que hay otro decreto ligado al anulado: el DECRETO 3/2016, de 4 de febrero, por el que se regula la acreditación de centros y unidades de convivencia para la atención a personas mayores en Castilla y León., que sigue en vigor.
jueves, 19 de enero de 2017
El postureo en la Atención Centrada en la Persona
El esfuerzo de adaptar mi centro al nuevo modelo pasa a veces por fases de desánimo, momentos que pienso que soy casi la única convencida que hay que cambiar y que los demás no están tan seguros como yo.
La nueva normativa no puede ser solo papel, burocracia y un título bonito. Las auxiliares de referencia no pueden quedarse en realizar las historias de vida y saber datos que no procesan en la atención. Las familias tienen que implicarse mucho más allá y dejar a un lado lo que a ellos les gustaría para pensar de verdad en lo que es bueno para sus mayores. Es muy fácil decir que lo hacemos bien y darte cuenta de que nos queda muchísimo camino. A menudo navego en Internet para ver lo que los demás hacen, busco ideas, formas de motivar, cualquier cosa que en la práctica me sirva.
Hace unos días vi un vídeo de una organización hablando de la Atención Centrada y lo que ellos realizaban. Confieso que me fue muy útil, no para saber nada nuevo sino para darme cuenta que efectivamente nosotros estamos por delante. En el vídeo había muchas imágenes de auxiliares dando de comer, sirviendo agua, zumos, etc.,¡con guantes puestos! Sinceramente me produjo un rechazo total, ¿cómo una persona puede hablar de atención centrada y tratar a las personas mayores como infectados? Postureo, a eso se le llama postureo.
La nueva normativa no puede ser solo papel, burocracia y un título bonito. Las auxiliares de referencia no pueden quedarse en realizar las historias de vida y saber datos que no procesan en la atención. Las familias tienen que implicarse mucho más allá y dejar a un lado lo que a ellos les gustaría para pensar de verdad en lo que es bueno para sus mayores. Es muy fácil decir que lo hacemos bien y darte cuenta de que nos queda muchísimo camino. A menudo navego en Internet para ver lo que los demás hacen, busco ideas, formas de motivar, cualquier cosa que en la práctica me sirva.
Hace unos días vi un vídeo de una organización hablando de la Atención Centrada y lo que ellos realizaban. Confieso que me fue muy útil, no para saber nada nuevo sino para darme cuenta que efectivamente nosotros estamos por delante. En el vídeo había muchas imágenes de auxiliares dando de comer, sirviendo agua, zumos, etc.,¡con guantes puestos! Sinceramente me produjo un rechazo total, ¿cómo una persona puede hablar de atención centrada y tratar a las personas mayores como infectados? Postureo, a eso se le llama postureo.
martes, 25 de octubre de 2016
Auxiliares de referencia, ¿quién las elige?
Hace unos meses siguiendo los dictados de los teóricos del Modelo de Atención Centrada en la Persona y con el imperativo legal a las puertas comenzamos en nuestro Centro a trabajar en la figura del Auxiliar de Referencia. Para ello contábamos con diez profesionales. Descartamos al personal de noche y asignamos con criterios del equipo técnico seis residentes por auxiliar.
Les hemos dado formación del Modelo y de sus consecuencias en su trabajo que han ido asimilando de forma irregular. Algunas de ellas todavía no están convencidas de la importancia de su cometido y lo aceptan con resignación. Ninguna ha mostrado el rechazo absoluto a las personas que le han sido encomendadas aunque sí han manifestado la complejidad y trabajo que suponen algunas de estas personas, bien por su carácter o incluso por las demandas familiares. Tuvimos en cuenta también estas circunstancias e intentamos que no confluyeran en la misma auxiliar demasiados casos difíciles. Tengo que señalar que en nuestro Centro no hay muchas opciones, hay 36 personas mayores y diez auxiliares, el campo de elección es pequeño.
Hace ya unos días dimos el segundo paso. Hicimos la pregunta al contrario. Fuimos entrevistando a los residentes individualmente pidiéndoles que nos dijeran quién sería su mejor auxiliar y con quién creían que no congeniaba lo suficiente. Tomamos precauciones para no contaminar sus elecciones, les preguntamos sin que pudieran comentarse entre ellos lo que iban a contestar. El resultado no fue ni mucho el que en teoría cabría esperar. Es cierto que algunos de ellos contestaron con criterios de peso sobre la que querrían, sin embargo muchos lo hicieron atendiendo a otros criterios muy discutibles. Si la auxiliar, por ejemplo, era del pueblo donde eran ellos, la elegían, no tanto porque creyeran que iba a empatizar más con ellos sino por un sentido de pertenencia y deslealtad si no lo hacían y así otras elecciones discutibles. De nada ha valido explicar varias veces que no estaban en una votación (con ese término lo han ido comentando posteriormente), que su elección no significaba que las no elegidas eran peores profesionales. Incluso una residente nos comentó al día siguiente que no había dormido por la noche porque su hijo le había “regañado” por hacer una elección. No fuimos capaces tampoco, en realidad era lo que queríamos, detectar incompatibilidades concretas, cuando les preguntábamos a quién no querían la respuesta era más o menos igual en todos ellos: “yo estoy muy contenta/o con todas, no hay ninguna que no quiera”
Todo esto me lleva a la gran reflexión que ya hice en su día, tenemos una generación en los Centros que no está enseñada a tener poder de decisión. Si les aprietas lo dejan en manos de la familia que en muchos casos no es nada realista ni con ellos ni con el Centro. Cuando les dices que tienen que empezar a elegir, simplemente creen que se trata de elegir si comen una cosa u otra o bien a no tener en cuenta las mínimas normas que tiene que haber en un sitio de convivencia sin las cuales no sería posible el día a día pero hacer elecciones realmente transcendentales para su plan de vida es una tarea compleja. Hay algunos residentes de los considerados válidos que observamos que esconden o tiran alguna pastilla de su tratamiento. Les he explicado varias veces que no tienen ninguna necesidad de hacerlo, simplemente nos hacen saber de forma fehaciente que no quieren el tratamiento, el médico les informa de las consecuencias y ellos toman su decisión, seguimos jugando al ratón y al gato.
Al principio de comenzar a aplicar el modelo les hablábamos de la necesidad de que ellos tuvieran participación activa en su cuidado, ahora ya incluso les comentamos que estamos obligados legalmente todos a tener en cuenta sus deseos y opiniones, aun así yo creo que creen que no es verdad, que es una originalidad mía. Sospecho que tendrán que pasar algunos años y no pocos, para lograr que toda persona mayor elija y sea parte activa en su cuidado.
Les hemos dado formación del Modelo y de sus consecuencias en su trabajo que han ido asimilando de forma irregular. Algunas de ellas todavía no están convencidas de la importancia de su cometido y lo aceptan con resignación. Ninguna ha mostrado el rechazo absoluto a las personas que le han sido encomendadas aunque sí han manifestado la complejidad y trabajo que suponen algunas de estas personas, bien por su carácter o incluso por las demandas familiares. Tuvimos en cuenta también estas circunstancias e intentamos que no confluyeran en la misma auxiliar demasiados casos difíciles. Tengo que señalar que en nuestro Centro no hay muchas opciones, hay 36 personas mayores y diez auxiliares, el campo de elección es pequeño.
Hace ya unos días dimos el segundo paso. Hicimos la pregunta al contrario. Fuimos entrevistando a los residentes individualmente pidiéndoles que nos dijeran quién sería su mejor auxiliar y con quién creían que no congeniaba lo suficiente. Tomamos precauciones para no contaminar sus elecciones, les preguntamos sin que pudieran comentarse entre ellos lo que iban a contestar. El resultado no fue ni mucho el que en teoría cabría esperar. Es cierto que algunos de ellos contestaron con criterios de peso sobre la que querrían, sin embargo muchos lo hicieron atendiendo a otros criterios muy discutibles. Si la auxiliar, por ejemplo, era del pueblo donde eran ellos, la elegían, no tanto porque creyeran que iba a empatizar más con ellos sino por un sentido de pertenencia y deslealtad si no lo hacían y así otras elecciones discutibles. De nada ha valido explicar varias veces que no estaban en una votación (con ese término lo han ido comentando posteriormente), que su elección no significaba que las no elegidas eran peores profesionales. Incluso una residente nos comentó al día siguiente que no había dormido por la noche porque su hijo le había “regañado” por hacer una elección. No fuimos capaces tampoco, en realidad era lo que queríamos, detectar incompatibilidades concretas, cuando les preguntábamos a quién no querían la respuesta era más o menos igual en todos ellos: “yo estoy muy contenta/o con todas, no hay ninguna que no quiera”
Todo esto me lleva a la gran reflexión que ya hice en su día, tenemos una generación en los Centros que no está enseñada a tener poder de decisión. Si les aprietas lo dejan en manos de la familia que en muchos casos no es nada realista ni con ellos ni con el Centro. Cuando les dices que tienen que empezar a elegir, simplemente creen que se trata de elegir si comen una cosa u otra o bien a no tener en cuenta las mínimas normas que tiene que haber en un sitio de convivencia sin las cuales no sería posible el día a día pero hacer elecciones realmente transcendentales para su plan de vida es una tarea compleja. Hay algunos residentes de los considerados válidos que observamos que esconden o tiran alguna pastilla de su tratamiento. Les he explicado varias veces que no tienen ninguna necesidad de hacerlo, simplemente nos hacen saber de forma fehaciente que no quieren el tratamiento, el médico les informa de las consecuencias y ellos toman su decisión, seguimos jugando al ratón y al gato.
Al principio de comenzar a aplicar el modelo les hablábamos de la necesidad de que ellos tuvieran participación activa en su cuidado, ahora ya incluso les comentamos que estamos obligados legalmente todos a tener en cuenta sus deseos y opiniones, aun así yo creo que creen que no es verdad, que es una originalidad mía. Sospecho que tendrán que pasar algunos años y no pocos, para lograr que toda persona mayor elija y sea parte activa en su cuidado.
jueves, 5 de mayo de 2016
Decreto de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores en Castilla y León
Hace tiempo que tengo abandonado el blog, no es por falta de ganas y temas para contar sobran. Desde la última vez han ocurrido muchas cosas, grandes y pequeños acontecimientos. Todos los días me acuesto con alguna reflexión que quiero compartir pero a veces el tiempo se nos va y los días pasan. Hoy como en muchos sitios de España hace un “día de perros”, ha comenzado a caer la lluvia como si no hubiera mañana como dice algún dicho popular y mientras contemplo esta lluvia castellana, comienzo a teclear.
Hace dos días la Gerencia de mi provincia nos citó a una reunión junto con otros directores para darnos algunas pinceladas sobre el nuevo decreto de funcionamiento para centros que la Junta de Castilla y León ha publicado el 5 febrero y que entra en vigor el 6 de agosto (DECRETO 2/2016, de 4 de febrero, de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores en Castilla y León)
La reunión fue un tanto descorazonadora. Muchos de los asistentes, esa impresión me dio a mí, no tenían ni idea de lo que era el Modelo de Atención sobre el que se basa la normativa, hubo algún que otro grito y malas maneras por parte de algún director. Acusaban de no haber contado con ellos para la elaboración de la normativa, sinceramente no es justa la acusación. La Junta tuvo mucho tiempo en su página colgado el borrador y la posibilidad de hacer comentarios. Hubo quien protestaba porque le obligaban a quitar plazas, tenía todavía habitaciones con tres y cuatro camas, sí, sí, todavía existen centros con esas características, a mí me sorprendió. Hay pequeñas residencias que se abrieron en los tiempos que no era necesaria ninguna titulación, ni para el director ni para el personal de atención directa, y ahora se encuentran con que las exigencias les obligan a profesionalizar sus centros y en esto también tengo que estar de acuerdo con el decreto. Una cosa es que alguien ejerza como empresario, poniendo los medios económicos para abrir una residencia y otra muy distinta es que pueda dirigirla profesionalmente. Yo he llegado a conocer hace años a alguien que tenía un mesón-restaurante y lo transformó en un centro como podía haber puesto un supermercado, sin ningún tipo de conocimiento profesional y por supuesto lo dirigía.
Me produce cierto sobresalto oír a algunos directores hablar de “los abuelos” y ahora entiendo que algunas personas sigan hablando de las residencias como asilos.
El nuevo decreto tiene muchas bondades y algún que otro gazapo. También contiene algunas imprecisiones sobre todo en el tema de los técnicos que se prestan a errores y que en un corto espacio de tiempo habrá que ir aclarando. Una de las cosas que más llama la atención es la no exigencia de ningún profesional sanitario en concreto. Hay un equipo técnico con una ratio concreta pero cada centro puede elegir lo que le venga bien. Dicho en castellano, en mi centro hay un médico, una enfermera, un fisioterapeuta y una terapeuta ocupacional, pues bien a partir del 6 de agosto podríamos prescindir de alguno de ellos y en otros casos sustituirlos por otros profesionales.
Es cierto que las pequeñas residencias nos hemos quejado de la obligatoriedad del médico, con un determinado número de horas, cuando era muy difícil contratarles. ¡Pero de eso a prescindir! Se nos dice que los sanitarios del Sistema Público de Salud tienen la obligación de atender a nuestros mayores, cierto, pero como maticé yo en esa reunión no van a ir a pasar consulta a las residencias del mismo modo que no pasan consulta en los domicilios particulares. Irán para aquellos mayores encamados y en casos de urgencias. No van a ir a ver a fulanita porque le duela el estómago o porque se haya levantado con dolores. Serán los centros los que tengan que desplazar a sus residentes a los consultorios y les aseguro que en muchos casos es algo complicado, los consultorios no están cerca, la climatología, el acompañamiento del personal, etc., son factores a tener muy en cuenta a la hora de pensar en prescindir del médico o de la enfermera que en nuestro caso al menos, realiza una labor impagable en el tema de la prevención de escaras tanto con los mayores como en el de formación del personal de atención directa.
Si hablamos del fisioterapeuta díganme un centro que no necesite de un rehabilitador (fracturas de cadera, artrosis, entumecimiento, etc.) La Terapia Ocupacional es fundamental pero aquí sí que veo el riesgo de que algún que otro profesional de este campo pierda su puesto de trabajo. Los terapeutas no pueden ser monitores de tiempo libre. “La Federación Mundial de Terapeutas Ocupacionales (WFOT) define a la Terapia Ocupacional como una profesión que se ocupa de la promoción de la Salud y el Bienestar a través de la ocupación. El principal objetivo de la terapia ocupacional es capacitar a las personas para participar en las actividades de la vida diaria. Los terapeutas ocupacionales logran este resultado mediante la habilitación de los individuos para realizar aquellas tareas que optimizarán su capacidad para participar, o mediante la modificación del entorno para que éste refuerce la participación…” Tengo la gran suerte de contar con una Terapeuta Ocupacional totalmente profesional. En estos momentos el equipo técnico de mi centro es un equipo necesario y prescindir de cualquiera de los profesionales iría en detrimento de nuestros mayores. Tanto es así que estamos muy por encima de la ratio que nos exigen. Prometo seguir desmenuzando el decreto y exponer lo que considero como muy bueno y lo que no tanto. Hay mucho para hablar.
Hace dos días la Gerencia de mi provincia nos citó a una reunión junto con otros directores para darnos algunas pinceladas sobre el nuevo decreto de funcionamiento para centros que la Junta de Castilla y León ha publicado el 5 febrero y que entra en vigor el 6 de agosto (DECRETO 2/2016, de 4 de febrero, de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores en Castilla y León)
La reunión fue un tanto descorazonadora. Muchos de los asistentes, esa impresión me dio a mí, no tenían ni idea de lo que era el Modelo de Atención sobre el que se basa la normativa, hubo algún que otro grito y malas maneras por parte de algún director. Acusaban de no haber contado con ellos para la elaboración de la normativa, sinceramente no es justa la acusación. La Junta tuvo mucho tiempo en su página colgado el borrador y la posibilidad de hacer comentarios. Hubo quien protestaba porque le obligaban a quitar plazas, tenía todavía habitaciones con tres y cuatro camas, sí, sí, todavía existen centros con esas características, a mí me sorprendió. Hay pequeñas residencias que se abrieron en los tiempos que no era necesaria ninguna titulación, ni para el director ni para el personal de atención directa, y ahora se encuentran con que las exigencias les obligan a profesionalizar sus centros y en esto también tengo que estar de acuerdo con el decreto. Una cosa es que alguien ejerza como empresario, poniendo los medios económicos para abrir una residencia y otra muy distinta es que pueda dirigirla profesionalmente. Yo he llegado a conocer hace años a alguien que tenía un mesón-restaurante y lo transformó en un centro como podía haber puesto un supermercado, sin ningún tipo de conocimiento profesional y por supuesto lo dirigía.
Me produce cierto sobresalto oír a algunos directores hablar de “los abuelos” y ahora entiendo que algunas personas sigan hablando de las residencias como asilos.
El nuevo decreto tiene muchas bondades y algún que otro gazapo. También contiene algunas imprecisiones sobre todo en el tema de los técnicos que se prestan a errores y que en un corto espacio de tiempo habrá que ir aclarando. Una de las cosas que más llama la atención es la no exigencia de ningún profesional sanitario en concreto. Hay un equipo técnico con una ratio concreta pero cada centro puede elegir lo que le venga bien. Dicho en castellano, en mi centro hay un médico, una enfermera, un fisioterapeuta y una terapeuta ocupacional, pues bien a partir del 6 de agosto podríamos prescindir de alguno de ellos y en otros casos sustituirlos por otros profesionales.
Es cierto que las pequeñas residencias nos hemos quejado de la obligatoriedad del médico, con un determinado número de horas, cuando era muy difícil contratarles. ¡Pero de eso a prescindir! Se nos dice que los sanitarios del Sistema Público de Salud tienen la obligación de atender a nuestros mayores, cierto, pero como maticé yo en esa reunión no van a ir a pasar consulta a las residencias del mismo modo que no pasan consulta en los domicilios particulares. Irán para aquellos mayores encamados y en casos de urgencias. No van a ir a ver a fulanita porque le duela el estómago o porque se haya levantado con dolores. Serán los centros los que tengan que desplazar a sus residentes a los consultorios y les aseguro que en muchos casos es algo complicado, los consultorios no están cerca, la climatología, el acompañamiento del personal, etc., son factores a tener muy en cuenta a la hora de pensar en prescindir del médico o de la enfermera que en nuestro caso al menos, realiza una labor impagable en el tema de la prevención de escaras tanto con los mayores como en el de formación del personal de atención directa.
Si hablamos del fisioterapeuta díganme un centro que no necesite de un rehabilitador (fracturas de cadera, artrosis, entumecimiento, etc.) La Terapia Ocupacional es fundamental pero aquí sí que veo el riesgo de que algún que otro profesional de este campo pierda su puesto de trabajo. Los terapeutas no pueden ser monitores de tiempo libre. “La Federación Mundial de Terapeutas Ocupacionales (WFOT) define a la Terapia Ocupacional como una profesión que se ocupa de la promoción de la Salud y el Bienestar a través de la ocupación. El principal objetivo de la terapia ocupacional es capacitar a las personas para participar en las actividades de la vida diaria. Los terapeutas ocupacionales logran este resultado mediante la habilitación de los individuos para realizar aquellas tareas que optimizarán su capacidad para participar, o mediante la modificación del entorno para que éste refuerce la participación…” Tengo la gran suerte de contar con una Terapeuta Ocupacional totalmente profesional. En estos momentos el equipo técnico de mi centro es un equipo necesario y prescindir de cualquiera de los profesionales iría en detrimento de nuestros mayores. Tanto es así que estamos muy por encima de la ratio que nos exigen. Prometo seguir desmenuzando el decreto y exponer lo que considero como muy bueno y lo que no tanto. Hay mucho para hablar.
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