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jueves, 5 de mayo de 2016

Decreto de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores en Castilla y León

Hace tiempo que tengo abandonado el blog, no es por falta de ganas y temas para contar sobran. Desde la última vez han ocurrido muchas cosas, grandes y pequeños acontecimientos. Todos los días me acuesto con alguna reflexión que quiero compartir pero a veces el tiempo se nos va y los días pasan. Hoy como en muchos sitios de España hace un “día de perros”, ha comenzado a caer la lluvia como si no hubiera mañana como dice algún dicho popular y mientras contemplo esta lluvia castellana, comienzo a teclear.

Hace dos días la Gerencia de mi provincia nos citó a una reunión junto con otros directores para darnos algunas pinceladas sobre el nuevo decreto de funcionamiento para centros que la Junta de Castilla y León ha publicado el 5 febrero y que entra en vigor el 6 de agosto (DECRETO 2/2016, de 4 de febrero, de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores en Castilla y León)

La reunión fue un tanto descorazonadora. Muchos de los asistentes, esa impresión me dio a mí, no tenían ni idea de lo que era el Modelo de Atención sobre el que se basa la normativa, hubo algún que otro grito y malas maneras por parte de algún director. Acusaban de no haber contado con ellos para la elaboración de la normativa, sinceramente no es justa la acusación. La Junta tuvo mucho tiempo en su página colgado el borrador y la posibilidad de hacer comentarios. Hubo quien protestaba porque le obligaban a quitar plazas, tenía todavía habitaciones con tres y cuatro camas, sí, sí, todavía existen centros con esas características, a mí me sorprendió. Hay pequeñas residencias que se abrieron en los tiempos que no era necesaria ninguna titulación, ni para el director ni para el personal de atención directa, y ahora se encuentran con que las exigencias les obligan a profesionalizar sus centros y en esto también tengo que estar de acuerdo con el decreto. Una cosa es que alguien ejerza como empresario, poniendo los medios económicos para abrir una residencia y otra muy distinta es que pueda dirigirla profesionalmente. Yo he llegado a conocer hace años a alguien que tenía un mesón-restaurante y lo transformó en un centro como podía haber puesto un supermercado, sin ningún tipo de conocimiento profesional y por supuesto lo dirigía.

Me produce cierto sobresalto oír a algunos directores hablar de “los abuelos” y ahora entiendo que algunas personas sigan hablando de las residencias como asilos.

El nuevo decreto tiene muchas bondades y algún que otro gazapo. También contiene algunas imprecisiones sobre todo en el tema de los técnicos que se prestan a errores y que en un corto espacio de tiempo habrá que ir aclarando. Una de las cosas que más llama la atención es la no exigencia de ningún profesional sanitario en concreto. Hay un equipo técnico con una ratio concreta pero cada centro puede elegir lo que le venga bien. Dicho en castellano, en mi centro hay un médico, una enfermera, un fisioterapeuta y una terapeuta ocupacional, pues bien a partir del 6 de agosto podríamos prescindir de alguno de ellos y en otros casos sustituirlos por otros profesionales.

Es cierto que las pequeñas residencias nos hemos quejado de la obligatoriedad del médico, con un determinado número de horas, cuando era muy difícil contratarles. ¡Pero de eso a prescindir! Se nos dice que los sanitarios del Sistema Público de Salud tienen la obligación de atender a nuestros mayores, cierto, pero como maticé yo en esa reunión no van a ir a pasar consulta a las residencias del mismo modo que no pasan consulta en los domicilios particulares. Irán para aquellos mayores encamados y en casos de urgencias. No van a ir a ver a fulanita porque le duela el estómago o porque se haya levantado con dolores. Serán los centros los que tengan que desplazar a sus residentes a los consultorios y les aseguro que en muchos casos es algo complicado, los consultorios no están cerca, la climatología, el acompañamiento del personal, etc., son factores a tener muy en cuenta a la hora de pensar en prescindir del médico o de la enfermera que en nuestro caso al menos, realiza una labor impagable en el tema de la prevención de escaras tanto con los mayores como en el de formación del personal de atención directa.
Si hablamos del fisioterapeuta díganme un centro que no necesite de un rehabilitador (fracturas de cadera, artrosis, entumecimiento, etc.) La Terapia Ocupacional es fundamental pero aquí sí que veo el riesgo de que algún que otro profesional de este campo pierda su puesto de trabajo. Los terapeutas no pueden ser monitores de tiempo libre. “La Federación Mundial de Terapeutas Ocupacionales (WFOT) define a la Terapia Ocupacional como una profesión que se ocupa de la promoción de la Salud y el Bienestar a través de la ocupación. El principal objetivo de la terapia ocupacional es capacitar a las personas para participar en las actividades de la vida diaria. Los terapeutas ocupacionales logran este resultado mediante la habilitación de los individuos para realizar aquellas tareas que optimizarán su capacidad para participar, o mediante la modificación del entorno para que éste refuerce la participación…” Tengo la gran suerte de contar con una Terapeuta Ocupacional totalmente profesional. En estos momentos el equipo técnico de mi centro es un equipo necesario y prescindir de cualquiera de los profesionales iría en detrimento de nuestros mayores. Tanto es así que estamos muy por encima de la ratio que nos exigen. Prometo seguir desmenuzando el decreto y exponer lo que considero como muy bueno y lo que no tanto. Hay mucho para hablar.

lunes, 19 de enero de 2015

¿FUNCIONAN ASÍ LAS RESIDENCIAS DE MAYORES HOY?

Hoy como muchos días he comenzado el día leyendo opiniones y artículos de otros profesionales. Leo a menudo a Josep de Martí, sus comentarios y observaciones son realistas y basados en la experiencia. Su entrada en su blog del 16 de enero me ha llamado la atención porque lo que refleja es algo que yo me planteo en muchos momentos de mi trabajo.
También es cierto que por más vueltas de tuerca que le doy al asunto no logro llegar al punto medio adecuado. Que los centros deben dejar de ser rígidos en su organización y funcionamiento es algo que tenemos más que asumido, que debemos implantar el modelo de atención centrado en la persona es algo necesario y que nos impulsa al cambio. ¿Pero dónde está el punto medio?

Hace unos días en nuestro centro comenzamos a elaborar los diez mandamientos de nuestros residentes, identificando y anotando las diez preferencias de la persona usuaria en relación a su atención. Estamos empleando mucho tiempo en esta cuestión porque nos parece que es motivadora y el resultado hasta el momento es un tanto frustrante, pongo dos ejemplos. Una residente comentó que no tomaba café porque las auxiliares se lo servían y que nunca le ponían la cantidad que ella quería. Hablamos y vimos que no había ningún inconveniente en que ella se lo sirviera. Al día siguiente se nos enfadó porque ella quería que se lo sirviésemos nosotros que ya se había acostumbrado y que no quería cambios. Esta misma residente que mantiene totalmente sus facultades cognitivas pero que necesita de ayuda para las AVD, también pidió en sus diez mandamientos que no quería dormir tanto la siesta. Analizamos la situación y cambiamos el orden de personas a las que se les levanta de la siesta poniéndola a ella de las primeras. A los dos días tampoco quería eso, vino a decir que ella quería levantarse cuando quisiera, hoy antes, mañana después y que fuera atendida cuando ella pulsara el timbre. Quien diga que eso es posible en un centro está cayendo en una falacia. Para que eso fuera posible en mi centro tendría que haber una auxiliar por residente las 24 horas del día, es obvio que es inviable.
El cien por cien de nuestros residentes están aquí porque no pueden estar en sus casas, ellos mismos reconocen que no pueden cuidarse, aunque algunos de ellos están convencidos que sus hijos podrían haberles atendido para no ingresar en la residencia. Todos ellos están muy pendientes de su salud y requieren atención médica en exceso, les puede el miedo a la enfermedad. Vienen con unas costumbres y hábitos que en muchos casos se alejan mucho de ser saludables ¿qué hacemos? ¿respetamos su voluntad aunque sea dañina para los males que ellos mismos quieren y desean evitar? Cuando leo a los expertos en ACP veo con mucha frecuencia las palabras “resolución de conflictos”, “dialogo”, "pacto", etc. Pero hay algo que nos falta en todo el proceso que es tiempo, un tiempo para poder hacer las cosas exhaustivamente, un tiempo para poder gestionar los conflictos, para poder resolver los problemas, un tiempo para todo. Un buen plan de atención debe reflejar las preferencias, deseos, necesidades de una persona, es el resumen de toda una vida y necesita de una ejecución rápida. Sigo muy de cerca el desarrollo de las unidades de convivencia de mi comunidad y sigo con mi escepticismo, leo el comienzo de una noticia aparecida hace unos días en referencia a los buenos resultados de una de ellas:

"Me levanto por la mañana, me aseo, hago la cama y después de desayunar me pongo a doblar servilletas, ciento y pico al día……..

"Otras de las residentes, recordaban también con precisión la fecha de su cumpleaños ya que las onomásticas se convierten en una fiesta especial donde cada una puede pedir o cocinar el plato que más desee…..


Tengo que decir que estos dos ejemplos son actividades que en mi centro y supongo que en muchos se hacen desde hace muchísimos años aunque no le hubiéramos puesto el apellido de ACP. Leo también:

"La Consejería de Familia trabaja en la regulación normativa del modelo de atención 'En mi casa' para homogeneizar el funcionamiento de los centros multiservicios y las unidades de convivencia en todas las residencias de la Comunidad…

"La novedad de este tipo de servicios es la atención personalizada que busca la mayor autonomía del residente, en parte porque elige las actividades a realizar, los horarios y mantienen sus aficiones de su vida anterior pero siempre bajo la atención de un mismo profesional de referencia que les acompaña de forma permanente….


¿Eligen las actividades? Claro como en todos los centros, eligen si quieren o no hacerlas y proponen las que les gustan. ¿Eligen los horarios? Supongo que como en mi centro, se tiene en cuenta a la persona que es más dormilona o la que se quiere levantar antes pero siempre dentro de una franja, eligen si comen en el primer o segundo turno., eligen pasear o no, eligen la ropa que se ponen, etc.

En cuanto a la normativa vamos a ver en qué acaba, mucha de la existente como ya hemos dicho en numerosas ocasiones va en contra de la ACP tanto en las formas como en el fondo. Sería una contradicción que existiera una normativa distinta para las Unidades de Convivencia, máxime cuando esas unidades están coexistiendo dentro de Centros con un funcionamiento ajustado a la normativa vigente.

viernes, 18 de julio de 2014

La importancia de la familia

Hoy se nos fue otra de nuestras personas especiales. Era una joven persona mayor. Llegó a nuestro centro con una salud precaria pero con plenas facultades mentales. Desde el primer día le dijimos que no le queríamos encerrado, que tenía que seguir haciendo su vida normal, yendo con sus amigos, acercándose con su coche a su casa, lo mismo que había estado haciendo hasta ese momento. Con él también hemos aplicado la atención centrada en la persona de una manera natural y lógica, respetamos siempre su vida y sus costumbres. Le dimos total libertad de horarios, en verano después de cenar salía a la terraza de un bar del pueblo y con esa libertad ha estado viviendo hasta hace apenas tres meses, que su pequeña salud no quiso acompañarle. Han sido unos meses difíciles, no por el trabajo que nos haya dado, sino porque todo el personal sufría viendo que él lloraba conocedor de su final y que su cabeza no le acompañaba en algunos momentos. Lo ha pasado mal, era un hombre pudoroso y nos ha costado poder ayudarle en el día a día. Tampoco podía expresarse con claridad y eso le desesperaba en algunos momentos. Su final ha sido tranquilo rodeado de los suyos y de una figura especial que nos ha dejado huella: su hermana. Una mujer que siempre ha estado ahí incondicionalmente que corría en cuanto la llamábamos junto con su marido y que siempre ha tenido palabras de agradecimiento hacia nosotros. Siempre recordamos a nuestros residentes y hablamos mucho de los que se han ido pero también lo hacemos de aquellas familias que nos han ayudado a cuidarles, que nos han apoyado y que nos alientan en nuestro trabajo. Tus palabras de hoy nos llenan de orgullo. Gracias Almudena

miércoles, 11 de junio de 2014

Aplicar la atención centrada en la persona.....

Este mes ha sido muy ajetreado para mí, he asistido al Congreso Nacional de la SEGG como ponente y a otras jornadas de “Atención Centrada en la Persona”( AICP como se dice en plan profesional), como aprendiz. Reconozco que soy una persona que se cuestiona todo, quizá porque aprendí de mi padre lo que dijo en cierta ocasión Fernando Savater: “Es mejor saber después de haber pensado y discutido que aceptar los saberes que nadie discute para no tener que pensar”. Cada día estoy más convencida que la AICP es la forma más natural y justa de atender a cualquier persona en situación de fragilidad pero la cuestión es cómo aplicar en los centros la AICP. En nuestra comunidad se ha optado por el modelo “en mi casa”, de una forma valiente y convencida, sin embargo yo sigo viendo claros oscuros. Me cuestiono si en realidad les hemos preguntado a las personas que atendemos si eso es lo que quieren, o estamos construyendo unos centros según creemos nosotros que deben ser. Si de verdad aplicáramos en pureza los principios nos encontraríamos que no habría dos centros iguales, ni en funcionamiento ni en estructuras físicas. Mi centro es un centro rural que atiende en una proporción muy elevada a personas que han vivido siempre en un pueblo y que apenas han conocido otro modo de vida. Han venido de sus casas donde todavía hacían lumbre, han trabajado, tanto hombres como mujeres, duramente y han vivido con suma austeridad. Algunos puede que echen de menos ese tipo de vida pero no nos engañemos la mayoría está muy a gusto habiéndola abandonado porque así nos lo dicen, les gusta sentirse servidos y no tener que preocuparse de las cuestiones cotidianas. En nuestro centro procuramos respetar siempre las formas de pensar y de actuar de ellos, a veces nos desespera que no sean muy activos y que no tomen interés por las actividades que les proponemos pero precisamente por el respeto a su persona nunca les obligamos y siempre intentamos entender su forma de actuar. Tenemos residentes que son felices ayudándonos con las personas en sillas de ruedas y lo potenciamos aunque eso suponga algún problema menor, hemos tenido gente que quería doblar la ropa con las auxiliares y nosotros estábamos orgullosos de eso, tenemos nuestra jardinera principal, una señora que en octubre cumple 90 años y que nos riega y cuida casi todas las plantas de la Residencia, pero siempre de forma voluntaria, hay días en los que por lo que sea no le apetece y también respetamos su decisión. Podría poner más ejemplos porque nuestro centro es eso: una "pequeña gran casa". Esta misma mañana les pedí a todos autorización para implantar un sistema de comunicación con sus familiares y la respuesta de algunos fue que lo consultarían con sus hijos. Me costó hacerles ver que eran ellos los que tenían que decidir si querían o no que sus hijos fueran informados. Con todo esto lo que me cuestiono es que quizá les estamos intentando imponer demasiado rápido un modelo que no han elegido. Muchas de las bondades de la AICP, cuando escucho a las personas que de una manera reglada lo están aplicando, son principios que al menos en mi centro hemos tenido siempre dentro de nuestras posibilidades. Estamos en un momento de decisión, de intentar crear una unidad de convivencia o de aplicar la AICP desde nuestro modelo de funcionamiento, cambiando todo aquello que sea posible para llegar a los principios fundamentales del modelo. ¿Si no optamos por la unidad de convivencia no estamos aplicando la AICP? Cualquiera de las auxiliares del centro podría casi a ojos ciegos hacer el mapa de vida de nuestros residentes, sólo hace falta ponerlo por escrito, saben perfectamente sus gustos y sus preferencias y aunque tenemos mucho, mucho que mejorar se intentan respetar. Nuestro centro es un centro pequeño, desde fuera se asemeja más a una casa rural que a una Residencia, hay habitaciones muy personalizadas y si no hay más es porque ellos así lo eligen ¿qué nos diferencia de una Unidad de Convivencia? ¿la ratio de personal? Estamos por encima de lo que se nos exige ¿Quizá que la normativa nos permitiera que pudieran entre otras cosas entrar en la cocina?..... Lo que nos falta por supuesto es que todos estemos formados y sepamos afrontar las dificultades que se nos plantean cuando de verdad atendemos a las personas según sus gustos, preferencias y creencias, eso sí que es un verdadero reto y un verdadero cambio. He tenido últimamente varias conversaciones con Pilar Rodríguez, figura referente en el Modelo, me abruma su entusiasmo, lo admiro, pero intento ser realista y cada mañana cuando entro en mi centro me asaltan las dudas sobre la forma de aplicar la AICP. Me imagino diciéndoles a todos ellos que a partir de ahora ya no se les va a atender como lo hemos venido haciendo, a ellos que como personas mayores son fieles a sus costumbres y reacios a cualquier cambio. El tema económico lo aparcaremos, ya he hablado de este apartado y habría mucho que matizar.
A pesar de mis dudas y mis objeciones estoy empeñada en dar un cambio, tan sólo dudo si ese cambio hay que darlo de una manera o de otra y desde luego doy gracias a mi padre que me enseñó a pensar.

viernes, 26 de abril de 2013

Unidades de convivencia

Tengo un poco abandonado el blog , sin embargo todos los días me surgen temas y cuestiones para reflexionar y comentar. Vivimos unos momentos muy complicados para todos y también para nuestros mayores. Se han recortado las prestaciones de la Ley de Dependencia, en muchos casos con razón y racionalidad y en otros….lo dejo ahí. Las familias también están muy crispadas, en parte por sus propias situaciones personales, otra parte porque de alguna manera contaban con el patrimonio de sus ascendientes que ven disminuir para contribuir a su atención. Las residencias no tenemos el cien por cien de ocupación, las personas que ingresan lo hacen en condiciones prácticamente terminales y a los profesionales nos duelen estas situaciones, vemos que la calidad de vida hubiera sido más positiva dentro de un centro si el ingreso se hubiera producido antes. Se ha iniciado en nuestra Comunidad Autónoma una experiencia piloto lo que se ha denominado “Unidades de Convivencia”, se ha presentado un informe en el que se habla de sus bondades aunque señalan cosas a corregir. Reconozco que el tema es apasionante pero sin embargo me plantea muchas dudas. Por una parte se ha tomado un modelo de otros países con una cultura muy diferente a la nuestra, donde generalmente no existe la propiedad de la vivienda, con lo que las personas no están apegadas a un sitio, facilitando que en un momento determinado decidan cambiar su vivienda de alquiler por esas unidades. Se ha señalado en el informe problemas de convivencia y eso tiene difícil solución. En cualquier centro el 70% de los problemas son de este tipo pero se solucionan por si solos con cambios de habitación o interviniendo mínimamente. ¿Cómo se solucionan unidades de convivencia de doce personas? Se habla de que los residentes colaboran en todas las actividades y tareas diarias, creo que hay que trabajar primero la mentalidad tanto de los posibles residentes como la nuestra. Decirle a alguien que va a pagar una atención pero que al mismo tiempo va a tener que colaborar en las tareas domésticas no creo que sea tarea fácil. Y hablando de dinero, otro de los grandes inconvenientes es el coste económico, en el informe se comentaba que no se había valorado ese tema y quizá es con lo primero que hay que contar. Ya dije en alguna ocasión que un modelo de este tipo saldría adelante si era viable económicamente, tanto para los mayores como para los centros y la Administración. La organización de recursos humanos y materiales me parece en estos momentos un tanto compleja. Estoy de acuerdo con las normas que garantizan que todos hagamos las cosas de una manera correcta pero sin embargo reconozco un exceso de ellas que muchas veces dificultan cualquier cambio o innovación. En el próximo mes voy a visitar esta experiencia e intentaré ir con la mente abierta pero con preguntas que me permitan aclarar y apostar por este tipo de atención a nuestros mayores. En lo que cada día estamos más de acuerdo los profesionales es en un modelo de atención centrada en la persona, ya sea en estas “unidades de convivencia” o en el medio tradicional. Queda mucho por desarrollar y afinar, hay que adaptarlo a todo tipo de residentes y en todos los medios y para eso hay que trabajar duro y empezar a divulgar este modelo, al fin y al cabo trabajamos para nosotros que dentro de más o menos años seremos mayores y necesitaremos atención.

jueves, 22 de marzo de 2012

Agradecer

Una amiga mía ha publicado en su facebook esta carta: Este es mi pequeño homenaje a la persona que me crió (La Chacha). Hoy cumple 92 años, FELICIDADES. Para mí es mi segunda madre, porque ya sabéis que madre no solo es la que pare si no la que cría, y ella es la que nos ha criado a todos a mi madre, mi tío y después a mis hermanos y a mí. Durante toda su vida no a hecho otra cosa que trabajar y trabajar, ahora toca descansar que la cuidemos y que estemos a su lado y le demos cariño todo ese cariño que ella un día nos dio (esta es la parte mas amarga para mí) como no está en casa que está en una residencia de mayores, cosas de esta pu... vida, no puedo estar con ella todo el tiempo que quisiera y poderle agradecer todo lo que ha hecho por nosotros, en este caso por mí. Estos últimos 23 días ha estado en el hospital ingresada, la primera semana estuvo mas allá que acá pero al final se ha quedado entre nosotros para poder celebrar el cumpleaños, seguro que no es el que ella hubiera querido pero es lo único que le puedo dar, una hora de 24 que tiene el día. Chacha te quiero. Me gustan estos gestos y me emociona tener amigas que sienten así

miércoles, 4 de mayo de 2011

Compañerismo en los centros

Una de las peculiaridades de este trabajo es el porcentaje de mujeres trabajando que hay en los centros, en nuestro caso es del 87,5% y es difícil bajar de esa cifra.
El compañerismo en el entorno laboral, es uno de los factores para evitar el estrés. Según los expertos un factor protector ante el mismo, es el desarrollo de las habilidades de comunicación con los compañeros de trabajo, es decir, lo que llamamos "compañerismo" dentro de una empresa.
Crear intrigas genera un clima laboral muy hostil. Siento tener que tirar piedras sobre mi propio tejado pero no se puede negar que las mujeres cuando nos lo proponemos ganamos el título máximo de instigadoras sin esforzarnos demasiado.
Estoy convencida que algunas veces es la propia pobreza de vida de algunas personas la que hace que necesiten constantemente un problema, un conflicto. Otras veces es la baja autoestima personal, el entrar en una competitividad que nadie exige ni quiere. Es muy difícil hacer ver a algunas trabajadoras que este trabajo, como otros muchos, es un trabajo en equipo donde todo el mundo tiene importancia. Si una pieza del equipo no va bien todo se resiente.
No hay método eficaz para evitar “los malos rollos”, hay gente que no puede vivir sin ellos.
Si una trabajadora es competente, responsable, sincera y tenaz nunca logrará que sus compañeras la quieran, pero sí que la respeten y escuchen cuando opine o dé su consejo sobre algún tema laboral, que al fin y al cabo es de lo que se trata.

viernes, 15 de abril de 2011

Compartiendo

Desde hace un tiempo un grupo de directores de mi ciudad decidimos reunirnos de manera informal en torno a una comida, cuando nuestras obligaciones nos lo permiten, para compartir impresiones, aprender unos de otros y en definitiva no sentirnos aislados en nuestra función. Tengo que reconocer que cada vez que lo hacemos, al menos yo, me siento reforzada sacando siempre algo positivo. Somos diferentes en nuestros planteamientos, nuestra estructura empresarial, no nos sentimos como competidores, nos ayudamos, e incluso cuando es necesario derivamos residentes de unos centros a otros. Tenemos presente siempre lo que nos une: los mayores. Es muy alentador compartir problemas que en algún momento nos parecen a cada uno de nosotros como únicos e irresolubles, para constatar que a tu compañero también le ocurrió lo mismo y observar las distintas soluciones que cada uno dio. Siempre he creído que nuestro trabajo se basa en la realidad cotidiana, no existen leyes generales ni grandes teorías que puedan guiarlo, es un trabajo individualizado en cada persona y en cada situación y nuestra misión principal es encontrar ese camino personal y único de cada uno de nuestros mayores para proporcionarles una buena calidad de vida. No es fácil la tarea, es un equilibrio entre los cuidados profesionales con todo lo que ello implica y la convivencia diaria y rutinaria de cualquier persona, intentando respetar sus particularidades. Los resultados no son siempre gratificantes, hay mayores que nunca aceptarán el hecho de verse en un Centro y hay familiares que siempre se culpabilizaran por ello.

jueves, 7 de abril de 2011

Subida de sueldos

Acaba de salir la sentencia de la Audiencia Nacional fallando a favor de los sindicatos y determinando que los salarios de los empleados de residencias que se rijan por el V Convenio Marco Estatal tienen que ser subidos un 5% con efectos de enero de 2011.
Reconozco que tengo sentimientos encontrados en torno a este tema. Por un lado como directora y conocedora de los gastos e ingresos de un centro, veo que el año pasado no fue un año bueno. Nosotros tuvimos unos meses de ingresos muy justos, fallecieron varios residentes en un corto período de tiempo coincidiendo con las medidas de ajuste económico del Gobierno y nos costó volver a tener las plazas ocupadas. Muchas familias optaron por cuidar a los mayores en sus domicilios cobrando la prestación económica correspondiente y esto que era una excepción dentro de la ley de dependencia se convirtió en una norma. Se dispararon los precios de los combustibles y de la alimentación y el IVA como todo el mundo sabe también subió. Hace poco un compañero de otro centro me comentaba que la mayoría de las residencias estaban al 80% de su ocupación.
Pero por otro lado, como empleada a la que le afecta este tema en su economía familiar, no puedo dejar de pensar que es un trabajo que no está lo suficientemente pagado. Reconozco que soy afortunada porque la empresa para la que trabajo revierte sus escasos beneficios en el propio centro o en otros fines de interés social, sus precios están muy ajustados al coste del servicio. Aún así esto no impide que piense que deberíamos cobrar más y que las personas que desarrollan mejor su trabajo deberían ser recompensadas económicamente.
Por último constato lo que todo el mundo ve: cuando a las empresas les va bien y tienen superávit no se acuerdan de los asalariados ni comparten con ellos las “vacas gordas", eso no viene ni vendrá nunca en el Convenio.