Funcionamiento y reflexiones sobre la vida diaria de una residencia para personas mayores.
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jueves, 24 de abril de 2014
Organizar el trabajo centrándonos en la persona
Llevaba algún tiempo reflexionando sobre los horarios de nuestro Centro. Los mayores se levantan demasiado temprano y se acuestan en esta época del año siendo de día. Me preocupaban las personas más dependientes que tienen que ser acostadas antes de que finalice el turno de tarde-noche, no protestan, claro que no, pero su horario no esta pensado para ellos sino para la organización del trabajo y avanzando en la atención centrada en la persona había que dar un pequeño giro. Las personas válidas tienen total libertad para acostarse cuando quieran así que di un paso adelante y he propuesto que todos los horarios se atrasen una hora. Eso significa que el turno de mañana entra una hora más tarde, de ese modo los baños se atrasan también, que salga una hora más tarde y así con todos los turnos. Ellos van a levantarse una hora más tarde, a desayunar, comer y cenar también una hora más tarde y por supuesto a acostarse.
Tengo que confesar que pensé que iba a haber malas caras o protestas pero me siento muy orgullosa del equipo que formamos. Las personas a las que ya se lo he comunicado entienden perfectamente que es necesario para nuestros residentes y aunque no todo el mundo lo asuma así, si es verdad que la mayoría comprenden que el modelo de atención que prestamos tiene que cambiar. Nuestros centros se han organizado siempre con el modelo de hospital, tanto en horarios como en organización del trabajo. Es muy complicado cambiar de un día para otro, quizá lo más importante, como me recordaba hace poco un funcionario de nuestra Comunidad, es que todo lo que cambiemos lo hagamos porque creemos en ello y no porque nos arrastre la corriente. También tengo el convencimiento de que no sólo con formación se puede hacer un cambio tan importante, creo que hay que hacer una labor de concienciación diaria, de hablar y dialogar de nuestras tareas, de la forma de hacerlas, de pensar siempre si esa forma nos beneficia a los trabajadores o a la persona que atendemos. Si diariamente nos hacemos esa pregunta y la respondemos con sinceridad los cambios vendrán dados, solo hace falta nuestra voluntad y el pensar cada día que esa persona a la que estamos “dirigiendo su vida” vamos a ser nosotros dentro de unos años.
domingo, 2 de febrero de 2014
Mi habitación, mi casa
Mañana ingresa una residente nueva y tengo que confesar que tengo un sentimiento muy agradable. Quizá ya hemos dado un paso en aplicar la atención centrada en la persona. Es una señora que ha entrado en un proceso de deterioro mental y su única hija se ha tenido que plantear este paso. Hemos tenido varias conversaciones, el paso no es fácil, los sentimientos son contradictorios, hay tristeza y lo entiendo perfectamente. Hace unos años tuve que tomar yo esa decisión con mi padre y el día que le dejé en la residencia fue muy muy triste y duro, tenía la sensación de haber dejado a un niño en un internado, al poco tiempo me di cuenta que con esa decisión mi padre había ganado calidad en mi atención hacía él. Ya no tenía que ocuparme de su cuidado diario, iba a verle y en esos ratos no tenía otra cosa que hacer que darle cariño, lo demás lo tenía en la Residencia. Me gusta contar eso a los familiares cuando les veo pasar por lo que yo ya pasé, les entiendo y me pongo en su lugar. En las conversaciones que hemos tenido nos preguntó si podía traer cosas suyas, por supuesto le contestamos que no solo podía hacerlo sino que era lo más aconsejable. Nos habló de que quería traer su nórdico, su almohada y varias cosas. Ayer ya fue al Centro a llevar esas cosas para la habitación de su madre. Me dijo que quería que cuando entrase tuviera sus propias pertenencias y no viera una estancia fría e impersonal. Me gustó esa actitud. Cuando se marchó observé la habitación y efectivamente ya tenía dueña. Tenía ropa en el armario, fotos en la mesa, en la pared, un cuadro, su colonia en el baño, en definitiva no era la habitación número 20, era la habitación de una persona concreta.
Mañana ingresará y lo hará sintiendo desde el principio que esa habitación es suya .
Con frecuencia hay habitaciones que no tienen identidad. Es verdad que poco a poco la situación va cambiando. En octubre ingresó otra señora que ha hecho de su habitación su pequeño cuarto de estar coqueto, es muy agradable visitarla, sentarse con ella, uno tiene la sensación de ir por el pasillo y entrar en casa de alguien, no en una habitación que para distinguirla de la siguiente tienes que fijarte en el número. Vamos avanzando.
jueves, 2 de enero de 2014
Honestidad
Sí, hay que comenzar el año siendo honestos. En el Centro estamos algo disgustados. Hemos tenido un tiempo a una residente que por sus características y patologías no ha sido posible que continuara con nosotros. Hemos intentado todo lo que estaba a nuestro alcance. Se generó una situación que afectaba de manera preocupante a la convivencia y tuvimos muy a nuestro pesar que reconocer que no podíamos manejar la situación. Siempre he defendido que no todas las residencias son iguales ni valen para todo. Nosotros no tenemos los medios suficientes para hacer frente a las necesidades de algunas patologías mentales. Hace un mes se lo comuniqué a la familia y les recomendé un centro específico, un centro especializado donde pudieran reconducir su conducta, no sólo de manera química, y lo que es más importante que la persona pudiera ser feliz porque lo que estaba claro es que en nuestro centro no lo era. Mi sorpresa ha sido que la han trasladado a otro centro de las mismas características y con los mismos medios que el nuestro. Me queda la duda de si el nuevo centro conoce la realidad de esta persona o como muchas veces ocurre la familia “disfraza” esa realidad. Tampoco es la primera vez que un centro “engaña” diciendo que ellos pueden con lo que venga y más tarde o temprano la persona acaba en un centro especializado, después de perder el tiempo de centro en centro. No todo vale, hay personas mayores con demencia que necesitan unos cuidados y unas infraestructuras especiales que no están presentes ni tienen por qué en las residencias normales. Por esa razón hay que ser honestos y nunca debe ser tomada esa honestidad como un “quererse librar” de la persona molesta. Nos duele no haber podido con la situación, a nosotros más que a nadie, pero hemos aprendido a ser humildes y a saber reconocer que no sabemos de todo y que hay centros específicos donde estamos seguros que pueden reconducir la conducta de una manera profesional. Creo que no he felicitado el año nuevo así que ¡Feliz año 2014! Espero estar un año más compartiendo el día a día de una residencia pequeñita de tamaño, pero llena de personas que queremos hacer las cosas bien, ¡queremos ser honestos con nuestros mayores!
sábado, 8 de junio de 2013
¿Quién se ocupa de las gallinas?
Hace unos días he tenido la oportunidad de conocer personalmente la experiencia piloto de la Junta de Castilla y León de Unidades de Convivencia. Vaya por delante mi respeto y admiración por las personas que aunque sea por buscar opciones para sobrevivir han empezado a creer que las cosas podrían cambiar.
Una vez dicho esto y esperando que si alguien lo lee no lo tome como una crítica destructiva comienzo por decir que nada es lo que parece. Lo que yo ví fue un lavado de cara de una residencia pública, se ha adornado y nunca mejor dicho el escenario y se nos dice que eso son las “unidades de convivencia”. ¿Qué ha cambiado en las habitaciones? Se han pintado y se les ha dado un aire semimoderno, con muebles comprados en esa tienda donde los que trabajamos somos los compradores, se han puesto fotos y algunos adornos personales pero de una manera muy estudiada. En muy pocas de ellas se veía la mano de la persona mayor. Por cierto unas habitaciones muy muy pequeñas. En los pasillos también se han colocado muebles y adornos y al parecer no molestan ni estorban, yo llevaba bolso y casi le dí a uno de ellos. En las salas comunes lo que yo ví fue a bastantes residentes con un gran nivel de dependencia, la mayoría de ellos en silla de ruedas. No vi que hicieran la comida, lo que vi fue que una auxiliar estaba haciendo unas natillas, creí entender que los miércoles cocinan algo siempre (día dedicado a las visitas) pero no la comida diaria, entre otras cosas la pequeña cocina que tienen montada ni siquiera lo permitiría. No vi a personas “válidas”, miento, vi a dos, una de ellas habló con nosotros cinco minutos y se fue, abandonando la unidad y la otra persona estaba en su habitación con lo que me queda la duda de la convivencia en espacios reducidos de residentes con distintos tipos de dependencia, Visitamos también el centro de día que me causó muy buena impresión y vimos las famosas gallinas de las que habla todo el mundo. Tengo que decir que no logramos saber quién de verdad atendía y limpiaba las gallinas, hay quien nos ha apuntado que va un taller de empleo. Los que nos quedó muy claro es que muchas de las cosas que han hecho en ese centro son normativamente imposibles. Estuvimos intentando aclararnos con el coste real de ese tipo de centro y olvídense si tienen que pagarlo porque no hay pensión que lo aguante ni debería haber Administración que lo financie en estos momentos. Sin contar con las reformas estructurales y para que se hagan una idea nos hablaron de 11 personas de atención directa para cada unidad de 12 residentes o sea que en nuestro centro que cumplimos con exceso la ratio que se marca normativamente tendríamos un incremento en el coste mensual de más de 40.000 euros, solo en este apartado la persona mayor tendría que aumentar su pago mensual en 1.000€.
Mi conclusión es clara, hay que cambiar el modelo de atención pero desde la realidad económica, no podemos plantearnos imposibles y menos desde la Administración. En unos momentos en los que las prestaciones económicas para la dependencia bajan, cuando se cuestiona la viabilidad del sistema de pensiones no se pueden iniciar modelos que no se pueden asumir. Pero lo que si se debe exigir es que la atención se preste de una manera individual, debemos apostar por el modelo de atención centrado en la persona. La Administración tiene que ayudar a los centros a poder llevar a cabo los cambios necesarios para que los profesionales (desde la dirección hasta el personal de limpieza) tengamos la formación que nos permita cambiar el modelo. Tiene que ser la aliada que facilite, guie y potencie los mecanismos que precisemos. No renuncio a que los centros también cambien sus estructuras físicas y se hagan más “casas” que “hospitales” pero de una manera lógica, factible y racional. Una de las impresiones más positivas que tuve de lo que vi y a lo que concedo mucha importancia fue la paz que había en esas salas que repito eran de personas muy dependientes. Por ello apuesto por los espacios pequeños donde estar en vez de grandes salones. Seguiremos con atención e interés la evolución de estas experiencias que estoy segura se quedarán en eso: experiencias, aún así intentaremos sacar las pequeñas o grandes cosas positivas intentándolas adaptar a nuestra realidad.
miércoles, 2 de mayo de 2012
A vueltas con las habitaciones
Vuelvo a tocar el tema de las habitaciones dobles, confieso que cuando tengo conflictos el tema me sobrepasa. Ayer día festivo, cuando yo no estaba surgió la necesidad de hacer cambios en las habitaciones, nos ingresaba con urgencia el marido de una residente y ella estaba con una compañera. No teníamos más que una cama libre en una habitación también ocupada por una señora. Aprovechamos la ocasión también para separar a dos residentes que estaban todo el día peleándose por las cosas más insignificantes, una quería la puerta cerrada, la otra abierta, una tenía calor y abría la ventana, la otra protestaba. No hubo manera, las personas mayores a pesar de empeñarnos los profesionales en no infantilizar las situaciones, tienen comportamientos de críos. Como sabían que yo no estaba prepararon un buen escándalo, al final vía telefónica tuve que ordenar que esperaran a primera hora de hoy, a las 8 de la mañana ya estaba yo como la señorita Rottenmeyer, papel que no me gusta nada de nada interpretar con ellos. Me queda siempre mal cuerpo con estos temas, me repito, pero entiendo que a su edad es muy difícil la convivencia en un espacio tan pequeño como una habitación. Han sido dueños y señores de sus casas y ahora a parte de mandarles y dirigir su vida una extraña, encima de eso, tienen que compartir su espacio con otra persona que tiene tantas manías como ellos y el mismo afán de ser personaje principal. Supongo que llegará un día que las normativas sobre centros hagan obligatorio las habitaciones individuales, cuando la crisis económica haya desaparecido, cuando las pensiones sean más generosas, cuando……¿cuándo será eso?
Recomiendo ver este corto que a mí me ha impresionado bastante:
domingo, 18 de marzo de 2012
El copago sanitario y los mayores
Ahora que todo el mundo está a vueltas con el copago sanitario a mi me surgen varias y variadas cuestiones. Soy testigo en mi Centro de la cantidad de medicamentos que algunas personas mayores traen cuando ingresan, medicamentos que supuestamente toman y de los que con demasiada frecuencia almacenan un número mayor de envases que pueda haberle prescrito, de una forma normal su médico de cabecera. ¿Qué es lo que ocurre entonces? En porcentaje muy elevado la persona mayor no está tomando el medicamento en cuestión. Sin embargo sí que va religiosamente a buscar la receta cuando le toca, es gratis y como algunas veces se oye: “tengo derecho”.
Una de las opciones que se barajan con el copago sanitario es cobrar alguna cantidad por receta y dejar fuera de este copago a los pensionistas. Pues bien los pensionistas son precisamente las personas que más gasto hacen de medicamentos que no utilizan aunque ello implique un empeoramiento de su salud. Cataluña ha dejado fuera de su copago las personas que reciben una pensión no contributiva y los beneficiarios de la Renta Mínima de Inserción, no me parece mal.
Pertenezco a uno de los colectivos al que más se le está exigiendo el pago de la crisis y eso hace que observe de una manera más crítica todos los desmanes que cometemos. Nos hace falta de una manera urgente en este país educación, educación solidaria. Una educación no sólo dirigida a nuestros niños sino a todos los colectivos y uno de ellos es el de nuestros mayores. Una educación que nos haga ver que nuestros derechos no pueden ser el pretexto para el despilfarro y que con el dinero que cuestan al Estado por ejemplo las medicinas que no nos hacen falta, o que no tomamos, hay proyectos o servicios que podrían ser viables y redundar en beneficio de todos.
miércoles, 4 de enero de 2012
Optimismo
Ya estamos en el 2012, hemos comenzado el año con pesimismo, con incertidumbre y con ganas casi de que acabe ya lo que acaba de empezar. Mal año para todos. Sin embargo estos días observaba a nuestros mayores ajenos la mayoría de ellos a las preocupaciones que nos invaden. Muchos de ellos no saben el alcance de la crisis, tienen algunos apuntes de lo que oyen a sus familias sobre el paro y la situación económica pero afortunadamente no les quitan el sueño esas cuestiones.
Estos días hemos tenido algunas bajas muy sentidas, nos dejó Lucía que ha sido para nosotros una residente especial, cariñosa y siempre agradecida con todo lo que hacíamos con ella. También nos ha dejado Martina con 98 años y una cabeza privilegiada, era capaz de recitar poemas largos e interminables sin equivocarse.
Me duele tener que decir con frecuencia a personas que llaman pidiendo plaza que en ese momento no tenemos, que no se preocupen, que en cualquier momento pueden tenerla, porque eso significa que alguien nos deja y en realidad nos gustaría que siempre estuvieran los mismos.
Hace unos días hicimos la fiesta de Navidad, disfrutaron muchísimo, bailaron con andadores, con muletas y hasta desde las sillas de ruedas. Fue un rato muy entrañable y divertido compartido con las familias. Esos momentos que desearíamos repetir todas las semanas, donde la crisis no estuvo invitada y el paro no nos visitó. Por eso quiero acabar hoy siendo optimista y mirando al frente porque como dijo alguien:
Los optimistas enriquecen el presente, realzan el futuro, desafían lo improbable y logran el imposible.
¡Feliz año nuevo!
jueves, 10 de noviembre de 2011
Inspecciones en los centros
Hoy he ido a entregar la documentación que me había requerido la Gerencia de Servicios Sociales de nuestra provincia en su inspección anual. Confieso que me he enfurruñado fotocopiando documentos que son iguales que el año pasado e incluso lo he comentado con ellos. Todos los años nos hacen una visita, ven el centro y posteriormente nos piden la documentación que ellos consideran oportuna. Siempre ha sido así, al menos los años que llevo en este Centro. Comento este tema porque no acierto a comprender cómo es posible que hace unos meses se tuviera que cerrar una casa-vivienda en la provincia cuando un familiar denunció irregularidades, y al menos en la prensa, se leyera que no se había inspeccionado en dos años.
Pero si esto no bastara, me causa mayor asombro leer las condiciones en las que estaban los ancianos que allí vivían: residentes durmiendo en sofás, solos por la noche, faltos de higiene, con una avería que impedía tener agua corriente en alguna zona y ocupando el doble de plazas que tenía la casa. Yo me pregunto: ¿Cuánto tiempo han estado en ese estado? ¿no veían esto todos los familiares?, cuando ingresaban ¿no se les enseñaba la habitación y el centro? ¿No iban a visitarlos sus familias?
No he leído nada del precio que se les cobraba por vivir en esas condiciones pero puedo sospechar que debería ser bastante más bajo que en otros centros y que esta pudiera ser la razón de ese silencio por parte de los familiares. ¿No se preguntó nadie, si era más barato, cuál era la razón? ¿o es más cómodo y barato cerrar los ojos? La fiscalía ha actuado pero no solo debería hacerlo contra los responsables del centro, sino contra los familiares que han permitido que sus mayores estén allí.
Pero si esto no bastara, me causa mayor asombro leer las condiciones en las que estaban los ancianos que allí vivían: residentes durmiendo en sofás, solos por la noche, faltos de higiene, con una avería que impedía tener agua corriente en alguna zona y ocupando el doble de plazas que tenía la casa. Yo me pregunto: ¿Cuánto tiempo han estado en ese estado? ¿no veían esto todos los familiares?, cuando ingresaban ¿no se les enseñaba la habitación y el centro? ¿No iban a visitarlos sus familias?
No he leído nada del precio que se les cobraba por vivir en esas condiciones pero puedo sospechar que debería ser bastante más bajo que en otros centros y que esta pudiera ser la razón de ese silencio por parte de los familiares. ¿No se preguntó nadie, si era más barato, cuál era la razón? ¿o es más cómodo y barato cerrar los ojos? La fiscalía ha actuado pero no solo debería hacerlo contra los responsables del centro, sino contra los familiares que han permitido que sus mayores estén allí.
sábado, 15 de octubre de 2011
Calidez
Hoy me han recordado que hace mucho que no escribía, no es por falta de argumentos. Como mi trayecto al trabajo es largo me da tiempo a pensar en cantidad de cosas que me gustaría comentar, algunas veces no lo hago intencionadamente, he aprendido con el paso de los años que se piensa mejor en frío que en caliente y dejo pasar momentos en los que me lanzaría con cosas que me sublevan. Hace unos días asistí al Congreso Nacional de Geriatría y Gerontología, siempre se aprenden cosas y se intercambian opiniones con otros profesionales. La verdad es que al contrario que hace un tiempo en los que me sentía como una pulga en un circo creo que las pequeñas residencias son muy importantes y que nuestra labor debería ser más contemplada y apoyada por organizaciones de profesionales que hablan siempre de macro proyectos y que casi consideran nuestro trabajo como algo a extinguir. Envidio sanamente los medios que tienen algunos centros pero sin embargo cuando los visito no veo mucha diferencia entre las personas mayores que están institucionalizadas con las que yo atiendo diariamente. Sinceramente creo que nosotros tenemos con ellos una cercanía mucho mayor y sin olvidar nuestro componente profesional se sienten más como en una casa grande que en una residencia. Personalmente les dedico mucho tiempo de mi jornada laboral, las puertas de mi despacho siempre permanecen abiertas, hay mañanas que entre unos y otros no hago otra cosa que escucharles con sus cosas. Las auxiliares les conocen perfectamente a todos, a sus familias, saben en todo momento su estado y situación y detectan cualquier cambio inmediatamente. Lloran y ríen con ellos. No tenemos lujos, ni medios sofisticados, somos profesionales pero tenemos algo muy importante que se llama calidez, algo que no se puede medir ni cuantificar pero que es vital cuando se trata de cuidar personas.
sábado, 17 de septiembre de 2011
Compitiendo
Hoy ha sido un día especial, hemos acudido a unas Olimpiadas para Residencias de Personas Mayores. Tengo que reconocer que cuando nos invitaron no tuve mucha fé en poder asistir con nuestros residentes. La mayoría de ellos son personas muy dependientes y los que iban a poder asistir normalmente son poco receptivos a cualquier evento que modifique su rutina, teníamos que desplazarlos 60 kilómetros, en principio el panorama no era muy alentador. Pedí la colaboración al fisioterapeuta que desde el primer momento se implicó, entrenó con los que a medias dijeron que irían, confeccionó el cartel que íbamos a llevar y hoy ha estado toda la mañana animándoles y ocupándose de ellos. También pedí a dos auxiliares que fueran con ellos para atenderles y del mismo modo que el fisioterapeuta han colaborado en todo, su actitud ha sido extraordinariamente positiva. Me siento muy orgullosa del equipo profesional del que formo parte.
Hemos llevado a seis residentes todas mujeres, dos de ellas han cumplido ya los 90 años, han pasado un día estupendo, hemos ganado dos pruebas, nos han ganado en otras muchas, pero lo importante es lo bien que se han sentido ellas. Habrá mucha gente que piense que no merece la pena organizar este tipo de actos para personas que apenas salen de los Centros, pero en días como hoy los profesionales nos damos cuenta que esta es una de las mejores medicinas que muchas veces podemos dar a nuestros mayores. Algunas de las residentes que hoy han ido se pasan el día dormitando, son depresivas y en muchas ocasiones lloran sin saber el motivo. Hoy ninguna de ellas ha cerrado los ojos, sonreían y estaban felices de haber participado. El año que viene vamos a ser los anfitriones de las Olimpiadas y mi meta va a ser que participen muchos más residentes y se impliquen en la organización, tendremos que trabajar mucho con ellos pero viendo los resultados del día de hoy va a merecer la pena.
Hemos llevado a seis residentes todas mujeres, dos de ellas han cumplido ya los 90 años, han pasado un día estupendo, hemos ganado dos pruebas, nos han ganado en otras muchas, pero lo importante es lo bien que se han sentido ellas. Habrá mucha gente que piense que no merece la pena organizar este tipo de actos para personas que apenas salen de los Centros, pero en días como hoy los profesionales nos damos cuenta que esta es una de las mejores medicinas que muchas veces podemos dar a nuestros mayores. Algunas de las residentes que hoy han ido se pasan el día dormitando, son depresivas y en muchas ocasiones lloran sin saber el motivo. Hoy ninguna de ellas ha cerrado los ojos, sonreían y estaban felices de haber participado. El año que viene vamos a ser los anfitriones de las Olimpiadas y mi meta va a ser que participen muchos más residentes y se impliquen en la organización, tendremos que trabajar mucho con ellos pero viendo los resultados del día de hoy va a merecer la pena.
miércoles, 13 de julio de 2011
La confianza de la familia
Hace unos días nos dejó P. Había llegado a nuestro centro en octubre del año pasado, venía con un diagnóstico confuso de Alzheimer que resultó ser una demencia con cuerpos de Lewy, una enfermedad degenerativa y progresiva que comparte algunos síntomas con otras enfermedades y que incluso se superpone con alguna de ellas como el Alzheimer y el Parkinson. Estas personas presentan alteraciones de la conducta y de la memoria semejantes a los que se observan en el Alzheimer y síntomas motores que están presentes en el Parkinson. También presentan alucinaciones visuales muy intensas, tienen una esperanza de vida entre 5 y 7 años y el avance de la enfermedad es implacable, no presenta una sucesión de etapas.
Es alentador y me llena de orgullo ver como el personal va adquiriendo experiencia profesional y detectando inmediatamente las distintas enfermedades y diferencias de nuestros residentes. Cuando llegó P. las gerocultoras siempre señalaron que era una señora que no presentaba un Alzheimer común, nos llamaba a cada una de nosotras por nuestro nombre, sabía incluso nuestra función en el centro, reconocía a su familia, nunca perdió esas facultades.
Pero si por algo ha sido especial P. ha sido por la tranquilidad y serenidad con las que la hemos podido cuidar. Su familia, en concreto su marido y sus dos hijos, siempre confiaron en nosotros, sin reservas, y esa actitud nos ha generado un clima de confianza muy positivo para todos, para ellos como familia y para nosotros como cuidadores. Desde aquí les doy las gracias en nombre del Centro por habernos permitido cuidar de ella de ese modo.
Es alentador y me llena de orgullo ver como el personal va adquiriendo experiencia profesional y detectando inmediatamente las distintas enfermedades y diferencias de nuestros residentes. Cuando llegó P. las gerocultoras siempre señalaron que era una señora que no presentaba un Alzheimer común, nos llamaba a cada una de nosotras por nuestro nombre, sabía incluso nuestra función en el centro, reconocía a su familia, nunca perdió esas facultades.
Pero si por algo ha sido especial P. ha sido por la tranquilidad y serenidad con las que la hemos podido cuidar. Su familia, en concreto su marido y sus dos hijos, siempre confiaron en nosotros, sin reservas, y esa actitud nos ha generado un clima de confianza muy positivo para todos, para ellos como familia y para nosotros como cuidadores. Desde aquí les doy las gracias en nombre del Centro por habernos permitido cuidar de ella de ese modo.
miércoles, 4 de mayo de 2011
Compañerismo en los centros
Una de las peculiaridades de este trabajo es el porcentaje de mujeres trabajando que hay en los centros, en nuestro caso es del 87,5% y es difícil bajar de esa cifra.
El compañerismo en el entorno laboral, es uno de los factores para evitar el estrés. Según los expertos un factor protector ante el mismo, es el desarrollo de las habilidades de comunicación con los compañeros de trabajo, es decir, lo que llamamos "compañerismo" dentro de una empresa.
Crear intrigas genera un clima laboral muy hostil. Siento tener que tirar piedras sobre mi propio tejado pero no se puede negar que las mujeres cuando nos lo proponemos ganamos el título máximo de instigadoras sin esforzarnos demasiado.
Estoy convencida que algunas veces es la propia pobreza de vida de algunas personas la que hace que necesiten constantemente un problema, un conflicto. Otras veces es la baja autoestima personal, el entrar en una competitividad que nadie exige ni quiere. Es muy difícil hacer ver a algunas trabajadoras que este trabajo, como otros muchos, es un trabajo en equipo donde todo el mundo tiene importancia. Si una pieza del equipo no va bien todo se resiente.
No hay método eficaz para evitar “los malos rollos”, hay gente que no puede vivir sin ellos.
Si una trabajadora es competente, responsable, sincera y tenaz nunca logrará que sus compañeras la quieran, pero sí que la respeten y escuchen cuando opine o dé su consejo sobre algún tema laboral, que al fin y al cabo es de lo que se trata.
El compañerismo en el entorno laboral, es uno de los factores para evitar el estrés. Según los expertos un factor protector ante el mismo, es el desarrollo de las habilidades de comunicación con los compañeros de trabajo, es decir, lo que llamamos "compañerismo" dentro de una empresa.
Crear intrigas genera un clima laboral muy hostil. Siento tener que tirar piedras sobre mi propio tejado pero no se puede negar que las mujeres cuando nos lo proponemos ganamos el título máximo de instigadoras sin esforzarnos demasiado.
Estoy convencida que algunas veces es la propia pobreza de vida de algunas personas la que hace que necesiten constantemente un problema, un conflicto. Otras veces es la baja autoestima personal, el entrar en una competitividad que nadie exige ni quiere. Es muy difícil hacer ver a algunas trabajadoras que este trabajo, como otros muchos, es un trabajo en equipo donde todo el mundo tiene importancia. Si una pieza del equipo no va bien todo se resiente.
No hay método eficaz para evitar “los malos rollos”, hay gente que no puede vivir sin ellos.
Si una trabajadora es competente, responsable, sincera y tenaz nunca logrará que sus compañeras la quieran, pero sí que la respeten y escuchen cuando opine o dé su consejo sobre algún tema laboral, que al fin y al cabo es de lo que se trata.
viernes, 15 de abril de 2011
Compartiendo
Desde hace un tiempo un grupo de directores de mi ciudad decidimos reunirnos de manera informal en torno a una comida, cuando nuestras obligaciones nos lo permiten, para compartir impresiones, aprender unos de otros y en definitiva no sentirnos aislados en nuestra función. Tengo que reconocer que cada vez que lo hacemos, al menos yo, me siento reforzada sacando siempre algo positivo. Somos diferentes en nuestros planteamientos, nuestra estructura empresarial, no nos sentimos como competidores, nos ayudamos, e incluso cuando es necesario derivamos residentes de unos centros a otros. Tenemos presente siempre lo que nos une: los mayores. Es muy alentador compartir problemas que en algún momento nos parecen a cada uno de nosotros como únicos e irresolubles, para constatar que a tu compañero también le ocurrió lo mismo y observar las distintas soluciones que cada uno dio. Siempre he creído que nuestro trabajo se basa en la realidad cotidiana, no existen leyes generales ni grandes teorías que puedan guiarlo, es un trabajo individualizado en cada persona y en cada situación y nuestra misión principal es encontrar ese camino personal y único de cada uno de nuestros mayores para proporcionarles una buena calidad de vida. No es fácil la tarea, es un equilibrio entre los cuidados profesionales con todo lo que ello implica y la convivencia diaria y rutinaria de cualquier persona, intentando respetar sus particularidades. Los resultados no son siempre gratificantes, hay mayores que nunca aceptarán el hecho de verse en un Centro y hay familiares que siempre se culpabilizaran por ello.
viernes, 11 de marzo de 2011
Construcción de centros para personas mayores
Anoche un lector me recordó el tema de la estructura física de las residencias y centros para mayores. Generalmente los arquitectos hacen proyectos basados en muchos factores que no son casi nunca en función de criterios ergonómicos aunque cumplan las normativas oportunas. Es muy habitual que no se tengan en cuenta aspectos puramente básicos y prácticos. De nada sirve que una habitación tenga las medidas exigibles si a la hora de la verdad las personas que trabajan el día a día se encuentran con falta de espacio real para poder manejar una grúa dentro de la habitación. Se tropiezan con la cama, le dan al armario, rozan la pared, etc. Los constructores junto con los arquitectos cuando comienzan un proyecto barajan criterios económicos, estéticos, de calidad, pero si no hay un profesional que guie y vaya acomodando ese proyecto a las personas a las que va dirigido el resultado nunca es satisfactorio y estará sujeto siempre a soluciones mediocres.
En una ocasión estuve en una residencia recién construida donde los espejos de los cuartos de baño estaban empotrados en la pared a una altura que no permitía que una persona en silla de ruedas, o sentada, pudiera mirarse en él. Puedo asegurar que pasó la inspección sin ninguna objeción. Como se obligaba a que los enchufes estuvieran fuera del cuarto de baño, la persona mayor que quería afeitarse tenía que, o bien poner un alargador, o afeitarse dentro de la habitación con un espejo pequeño. Nadie había previsto las distancias de esos enchufes. Estoy hablando de cuestiones que saltan a la vista nada más verlas.
Con el mobiliario ocurre lo mismo. En nuestro centro se adquirieron, antes de llegar yo, unos sillones con ruedas que el proveedor vendió como signo de modernidad y adelanto. La realidad nos demostró en muy poco tiempo que son sillones muy pesados para mover, no son nada cómodos para el anciano y en algunos casos han resultado perjudiciales.
Podríamos también hablar de la ubicación de almacenes, lavandería y otras estancias a las que no se les da importancia. Podríamos hablar de la luz natural tan necesaria para personas institucionalizadas. ¡Podríamos hablar de tantas cosas!
Mi recomendación es que cuando alguien se lance a iniciar un proyecto cuente siempre con el asesoramiento de un profesional en activo, no vale un profesional teórico, tiene que ser alguien que esté trabajando a diario, al que se le escuche. El resultado siempre será ventajoso para todos. No habrá que reformar posteriormente lo que no se tuvo en cuenta al principio,con el consiguiente coste económico. los trabajadores realizarán su cometido de forma correcta y los mayores ganarán siempre.
En una ocasión estuve en una residencia recién construida donde los espejos de los cuartos de baño estaban empotrados en la pared a una altura que no permitía que una persona en silla de ruedas, o sentada, pudiera mirarse en él. Puedo asegurar que pasó la inspección sin ninguna objeción. Como se obligaba a que los enchufes estuvieran fuera del cuarto de baño, la persona mayor que quería afeitarse tenía que, o bien poner un alargador, o afeitarse dentro de la habitación con un espejo pequeño. Nadie había previsto las distancias de esos enchufes. Estoy hablando de cuestiones que saltan a la vista nada más verlas.
Con el mobiliario ocurre lo mismo. En nuestro centro se adquirieron, antes de llegar yo, unos sillones con ruedas que el proveedor vendió como signo de modernidad y adelanto. La realidad nos demostró en muy poco tiempo que son sillones muy pesados para mover, no son nada cómodos para el anciano y en algunos casos han resultado perjudiciales.
Podríamos también hablar de la ubicación de almacenes, lavandería y otras estancias a las que no se les da importancia. Podríamos hablar de la luz natural tan necesaria para personas institucionalizadas. ¡Podríamos hablar de tantas cosas!
Mi recomendación es que cuando alguien se lance a iniciar un proyecto cuente siempre con el asesoramiento de un profesional en activo, no vale un profesional teórico, tiene que ser alguien que esté trabajando a diario, al que se le escuche. El resultado siempre será ventajoso para todos. No habrá que reformar posteriormente lo que no se tuvo en cuenta al principio,con el consiguiente coste económico. los trabajadores realizarán su cometido de forma correcta y los mayores ganarán siempre.
miércoles, 16 de febrero de 2011
La formación continua en las gerocultoras
Uno de mis caballos de batalla (tengo muchos, a este paso pondré una cuadra) es el tema de la formación del personal de atención directa. Cuando llegué a la residencia, hace seis años había algunas trabajadoras que a tenor de lo que la mala ley exigía sólo tenían un cursillito. En algunos casos incluso era imposible que pudieran formarse más, debido a sus limitaciones intelectuales y sociales y tuvieron que optar por otro tipo de trabajo. Con el paso del tiempo las personas que no poseían la formación profesional precisa, pero que estaban suficientemente capacitadas para ello, han ido formándose y están a las puertas de obtener sus certificados de profesionalidad que toda persona debe poseer para trabajar en este medio en el año 2013. Han hecho muchos cursos, unos presenciales, otros a distancia y algunos que yo misma les he dado.
La formación profesional es el conjunto de estudios y aprendizajes que tienen como misión la inserción, reinserción y actualización laboral. Su objetivo siempre será el aumento y adecuación del conocimiento y las habilidades de los trabajadores a lo largo de toda su vida. Dentro de esta formación profesional distinguimos entre:
• La especifica o inicial que va dirigida a los estudiantes que deciden comenzar en el mundo laboral
• Formación profesional ocupacional orientada a los desempleados que necesitan una nueva inserción en el mundo del trabajo
• Formación profesional continua para los trabajadores en activo que quieren o necesitan adquirir mayores competencias. Es una actualización permanente de las capacidades del trabajador que aumenta su grado de empleabilidad.
Una de los aspectos que a ellas y a mí nos ha llamado la atención es el personal que imparte los cursos a los que han asistido. Es muy raro, por no decir que casi imposible, que hayan tenido cursos impartidos por profesionales que viven el día a día de un centro. Unas veces han sido clases teóricas buenas, otras regulares y las menos veces algo flojas pero siempre me han expresado su decepción al comprobar que sus profesores no tenían mucha idea de la rutina de trabajo que ellas realizan. Venían contentas por el intercambio de opiniones que tenían con otros trabajadores de otros centros y en muchas ocasiones orgullosas de constatar que ellas sabían hacerlo sino mejor, que también, igual que compañeras de residencias mayores a la nuestra.
La formación continua tiene que estar adaptada totalmente al medio en el que se va a desarrollar y eso quien mejor lo puede llevar a cabo es el profesional que trabaja in situ, no el que sólo se dedica a impartir formación. No es lo mismo explicar y aplicar el aseo y baño de una persona mayor hospitalizada que la de una persona en residencia, los tiempos, los medios, etc. son distintos. Su formación continua se convierte entonces en formación específica de la que ya van sobradas.
La formación profesional es el conjunto de estudios y aprendizajes que tienen como misión la inserción, reinserción y actualización laboral. Su objetivo siempre será el aumento y adecuación del conocimiento y las habilidades de los trabajadores a lo largo de toda su vida. Dentro de esta formación profesional distinguimos entre:
• La especifica o inicial que va dirigida a los estudiantes que deciden comenzar en el mundo laboral
• Formación profesional ocupacional orientada a los desempleados que necesitan una nueva inserción en el mundo del trabajo
• Formación profesional continua para los trabajadores en activo que quieren o necesitan adquirir mayores competencias. Es una actualización permanente de las capacidades del trabajador que aumenta su grado de empleabilidad.
Una de los aspectos que a ellas y a mí nos ha llamado la atención es el personal que imparte los cursos a los que han asistido. Es muy raro, por no decir que casi imposible, que hayan tenido cursos impartidos por profesionales que viven el día a día de un centro. Unas veces han sido clases teóricas buenas, otras regulares y las menos veces algo flojas pero siempre me han expresado su decepción al comprobar que sus profesores no tenían mucha idea de la rutina de trabajo que ellas realizan. Venían contentas por el intercambio de opiniones que tenían con otros trabajadores de otros centros y en muchas ocasiones orgullosas de constatar que ellas sabían hacerlo sino mejor, que también, igual que compañeras de residencias mayores a la nuestra.
La formación continua tiene que estar adaptada totalmente al medio en el que se va a desarrollar y eso quien mejor lo puede llevar a cabo es el profesional que trabaja in situ, no el que sólo se dedica a impartir formación. No es lo mismo explicar y aplicar el aseo y baño de una persona mayor hospitalizada que la de una persona en residencia, los tiempos, los medios, etc. son distintos. Su formación continua se convierte entonces en formación específica de la que ya van sobradas.
martes, 15 de febrero de 2011
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos
Eso dice el refrán, en algunos casos yo añado que hay hijos que además de padres tienen tíos. Hoy les dije a las auxiliares que me fueran diciendo los nombres de los residentes con comportamientos más peculiares, con o sin demencia. Cuando terminaron de enumerarlos les pregunté que tenían en común, se quedaron pensando y se dieron cuenta que todos los que habían nombrado eran solteros o solteras sin hijos. Cuando las personas mayores ingresan en una residencia, en algunos casos, tienen momentos malos y tiranos con la familia y con el centro, piensan que no se les quiere y que por eso están allí, se rebelan, se enfadan, y cogen alguna que otra rabieta como si de niños pequeños se tratara. Sin embargo si se tienen hijos, estos hijos ponen el punto de discusión y el de concordia actuando eficazmente como mediadores. No ocurre esto cuando la persona mayor no ha tenido hijos, suele ser una persona acostumbrada a estar sola, a hacer con su vida todo sin consultar con nadie y a que nadie le diga lo que está bien o mal. Para los sobrinos cuidar de sus tíos es complicado y tenso, tienen que ponerse de acuerdo en las decisiones hacia ellos perteneciendo incluso a núcleos familiares distintos, y al mismo tiempo hacerle entender que todo está hecho en su beneficio y con todo el cariño. Sin embargo ellos no aceptan las normas, recurren con mucha frecuencia al chantaje emocional, a pregonar que no tienen a nadie en el mundo y que los sobrinos no les quieren. Esa soledad diaria en la que han vivido les hace mucho más intransigentes y menos flexibles en cualquier situación. Uno de los problemas que padeceremos todos según vamos siendo mayores, es la agudización de nuestras manías y nuestros hábitos. Según pasen los años seremos más maniáticos y obsesivos. Los psicólogos que han estudiado este tema afirman que son determinantes la edad y el lugar que se ocupa en la sociedad. La convivencia obliga a la flexibilidad y a ceder frente a los demás, por esta razón las personas que viven solas tienen unos hábitos de vida mucho más rigurosos. Si a esto sumamos la edad y la falta de un vínculo familiar potente y directo nos encontramos con mucha frecuencia con comportamientos atípicos y complejos, muy difíciles de contemporizar con el comportamiento del resto de los residentes.
miércoles, 19 de enero de 2011
Los mayores también escriben
El 23 de septiembre de 2010 en el post titulado "Aprendiendo desde su voz" hablé de Laurentino, el padre de mi amiga Begoña y de la nueva vida que había decidido comenzar en una residencia. El pasado domingo comí con ellos y me estuvo contando su día a día. Está contento, satisfecho, tiene muy buen aspecto y lo más importante es que es feliz con su situación actual. Me dió una poesía, tal como me había prometido en su día, que había escrito sobre el centro en el que está. Hay que leerla despacio, pensando que está escrita por un hombre de 92 años, al que le gusta mucho escribir y que expresa en ella todo lo que ve en la residencia donde vive. Espero que me de más textos suyos para compartirlos aquí, es todo un lujo.
LA RESIDENCIA.
I.
Florecitas ayer,
hoy abuelas ya son.
Allí están muy orgullosas,
tan dulces y cariñosas.
Con andador van algunas,
otras con silla de ruedas,
muy alegres y dichosas.
Muchas son las que allí quedan
en donde están recogidas.
Y por todas protegidas
en la hermosa residencia.
Ahora dulces jovencitas
por él día están cuidando.
A los hombres y mujeres
les duchan si ellos no pueden;
descalzan, visten y acuestan
vigilan tengan buen sueño.
Si es necesario consuelan.
¡Benditas las residencias!
¿Dónde está la juventud?
aquella que se fue acabando.
Aquella que alegremente
se van quemando los años
en juergas o algarabías,
o que vamos consumiendo.
el tesoro de la vida.
Ya inútil brazos y piernas,
hay que buscar residencia.
Que ahí mejoren su estado,
los muchos años vividos.
acabados en el tajo,
en talleres y oficinas.
¿En dónde encontrar amparo?
- En un lugar a propósito.
Búscalos que hay unos cuantos.
Dejemos la adolescencia,
pensemos en el mañana,
no siempre se tiene gana,
de buscar donde bailar.
Buena edad pronta se va,
ya la vejez está ahí,
hoy te ayudaré a ti
¿Mañana donde yo iré?
Hoy te puedo asegurar
lo que es para un potentado:
caso de que tenga duda
- ¿Dónde meto este lisiado?
que un accidente sufrió.
Más para él es muy fácil,
con dinero Don le llaman
pero al que está en la calle,
la sociedad abandona
si Barcelona es bona.
¿Por qué no da muestras ya?
La Solidaridad venga.
Como Jesús nos enseña
ayuda al que no tiene
si perdemos la salud,
la del cuerpo y la del alma.
Sólo nos queda la vida,
y hay quien la pierde enseguida,
sin llegar a disfrutarla.
En la senectud pensemos:
¿Se andará en silla de ruedas?
Piénsalo bien mientras puedas,
nadie la quiere comprar.
Me enseñan la residencia
la construcción es muy bella.
Al verla no te da pena.
Trabajaron a conciencia
pusieron toda su ciencia
en centro para mayores.
Al final me decidí
y voy al lugar adecuado
muy alegre y confiado,
llevo lo necesitado.
La residencia elegí.
Permítanme que de gracias,
a quienes ponen sus fondos
para construir residencias
teniendo buena conciencia
y sus bolsillos muy hondos.
Como el gorrión de mi casa
en ella hago mi nido.
A la vida más no pido
que entretenido esté aquí.
Ahora soy usufructuario
con derechos vitalicios,
ya no tengo, pues, más vicios
por ser un buen hombre ario.
Si van a usar instrumentos,
aquellos con varios males
cogen sin duda pedales,
y, a correr con mucha gracia.
Varios van a paralelas,
allí mejorando van.
Si precisas los masajes,
fuera sean ya los trajes
la manga o la pernera,
Masaje en brazo o pierna.
Terapia con frotamientos,
impiden los malos vientos
con sus manitas de ángel.
Fisioterapia muy buena.
¿Y las fisioterapeutas?
Todas con buenas manos
para el cuello retorcer.
A veces el cuello suena.
Las vértebras con las venas,
hace días que a una dije:
¿Yo tengo cara de pollo?
No pensaba fuera un rollo.
- Pues hoy parece gallina,
que a mi abuela yo le he visto
con gallina hacer buen pisto,
y su cuello retorció.
Tienen buena maestría.
Y así demuestran tener.
Que pronto van a poner
con estupenda pericia,
a quienes lo necesitan,
el instrumento adecuado:
piscina climatizada.
La cama que da masajes;
pedales; los infrarrojos
los músculos dejan flojos,
El que está con Parkinson
le gusta la cama de agua,
da masajes en la espalda
por lo visto sienta bien.
Van a recibir corrientes
los que el médico indica
así tal a ultrasonidos;
a la magneto terapia
van con fe los indicados.
Como a presoterapia
y otros cuantos instrumentos
Desconocidos por mí.
Espaldera; escalera
de dedos; rueda de hombros;
parafina; escalara,
con su rampa;
conclusión, esto es,
mejor que hotel cinco estrellas.
No busques cosa distinta,
que no lo vas a encontrar.
La medicina es muy buena,
los médicos y enfermeras
están prontos a tu vera
para hacerte caminar.
No dudes y vete ya.
Elije la que convenga.
diversiones y no males,
en el centro de mayores.
Olvidamos los dolores,
con el cine y manuales.
Con buenos televisores,
no quedamos sin partido,
Surgidos del cielo dones,
nos dan por haber sufrido.
La tele desde la cama,
más cine verás si quieres.
La tele es un modelo.
Por ver artista de más fama.
Las puertas están abiertas.
a gusto me quedo dentro.
Salgo si quiero o entro.
Nadie me cierra las puertas.
No sé cuanto he de durar
metido en este tinglado.
De hablar de las residencias.
frente a tantas conciencias
que moleste lo versado.
Hablemos de directores
que dan el cuero y el alma,
en mantener siempre en calma
a quienes sufren dolores.
Jóvenes en recepción
reciben muy satisfechas
a quienes entrar desean
anotando día y fechas,
informando al director.
Muchachos y jovencitas
que vigilan noche y día
si estás durmiendo o no,
si te encuentras bien o mal.
Y tomando las medidas
precisas de cada caso.
Si te embarga el sentimiento,
por dolor de los demás.
este ¡Amigo mío! No es
tu lugar más adecuado.
Yo no he podido aguantar,
de mi mujer el recuerdo,
que hace un año la perdí.
La muerte se la llevó.
Como inútil no me encuentro,
creo que puedo ayudar.
No espero premios de nadie.
Con estar muy satisfecho,
Me considero pagado.
Quiero recordar si puedo,
el bar de la residencia.
Y tendré mucha paciencia
en no producir enredo.
Allí hay dos televisores
con emisiones de pago.
Yo no he visto ningún mago
que enrede las emisiones.
Pueden jugar en parejas,
al dominó y a las cartas.
Collares hay quien ensarta.
Y otros ven a jugadores.
También tienen buen jardín,
corretean por allí.
Charlando y tomando el sol
VALE
Salamanca 10 diciembre 2010.
Laurentino Fernández Blanco
LA RESIDENCIA.
I.
Florecitas ayer,
hoy abuelas ya son.
Allí están muy orgullosas,
tan dulces y cariñosas.
Con andador van algunas,
otras con silla de ruedas,
muy alegres y dichosas.
Muchas son las que allí quedan
en donde están recogidas.
Y por todas protegidas
en la hermosa residencia.
Ahora dulces jovencitas
por él día están cuidando.
A los hombres y mujeres
les duchan si ellos no pueden;
descalzan, visten y acuestan
vigilan tengan buen sueño.
Si es necesario consuelan.
¡Benditas las residencias!
¿Dónde está la juventud?
aquella que se fue acabando.
Aquella que alegremente
se van quemando los años
en juergas o algarabías,
o que vamos consumiendo.
el tesoro de la vida.
Ya inútil brazos y piernas,
hay que buscar residencia.
Que ahí mejoren su estado,
los muchos años vividos.
acabados en el tajo,
en talleres y oficinas.
¿En dónde encontrar amparo?
- En un lugar a propósito.
Búscalos que hay unos cuantos.
Dejemos la adolescencia,
pensemos en el mañana,
no siempre se tiene gana,
de buscar donde bailar.
Buena edad pronta se va,
ya la vejez está ahí,
hoy te ayudaré a ti
¿Mañana donde yo iré?
Hoy te puedo asegurar
lo que es para un potentado:
caso de que tenga duda
- ¿Dónde meto este lisiado?
que un accidente sufrió.
Más para él es muy fácil,
con dinero Don le llaman
pero al que está en la calle,
la sociedad abandona
si Barcelona es bona.
¿Por qué no da muestras ya?
La Solidaridad venga.
Como Jesús nos enseña
ayuda al que no tiene
si perdemos la salud,
la del cuerpo y la del alma.
Sólo nos queda la vida,
y hay quien la pierde enseguida,
sin llegar a disfrutarla.
En la senectud pensemos:
¿Se andará en silla de ruedas?
Piénsalo bien mientras puedas,
nadie la quiere comprar.
Me enseñan la residencia
la construcción es muy bella.
Al verla no te da pena.
Trabajaron a conciencia
pusieron toda su ciencia
en centro para mayores.
Al final me decidí
y voy al lugar adecuado
muy alegre y confiado,
llevo lo necesitado.
La residencia elegí.
Permítanme que de gracias,
a quienes ponen sus fondos
para construir residencias
teniendo buena conciencia
y sus bolsillos muy hondos.
Como el gorrión de mi casa
en ella hago mi nido.
A la vida más no pido
que entretenido esté aquí.
Ahora soy usufructuario
con derechos vitalicios,
ya no tengo, pues, más vicios
por ser un buen hombre ario.
Si van a usar instrumentos,
aquellos con varios males
cogen sin duda pedales,
y, a correr con mucha gracia.
Varios van a paralelas,
allí mejorando van.
Si precisas los masajes,
fuera sean ya los trajes
la manga o la pernera,
Masaje en brazo o pierna.
Terapia con frotamientos,
impiden los malos vientos
con sus manitas de ángel.
Fisioterapia muy buena.
¿Y las fisioterapeutas?
Todas con buenas manos
para el cuello retorcer.
A veces el cuello suena.
Las vértebras con las venas,
hace días que a una dije:
¿Yo tengo cara de pollo?
No pensaba fuera un rollo.
- Pues hoy parece gallina,
que a mi abuela yo le he visto
con gallina hacer buen pisto,
y su cuello retorció.
Tienen buena maestría.
Y así demuestran tener.
Que pronto van a poner
con estupenda pericia,
a quienes lo necesitan,
el instrumento adecuado:
piscina climatizada.
La cama que da masajes;
pedales; los infrarrojos
los músculos dejan flojos,
El que está con Parkinson
le gusta la cama de agua,
da masajes en la espalda
por lo visto sienta bien.
Van a recibir corrientes
los que el médico indica
así tal a ultrasonidos;
a la magneto terapia
van con fe los indicados.
Como a presoterapia
y otros cuantos instrumentos
Desconocidos por mí.
Espaldera; escalera
de dedos; rueda de hombros;
parafina; escalara,
con su rampa;
conclusión, esto es,
mejor que hotel cinco estrellas.
No busques cosa distinta,
que no lo vas a encontrar.
La medicina es muy buena,
los médicos y enfermeras
están prontos a tu vera
para hacerte caminar.
No dudes y vete ya.
Elije la que convenga.
diversiones y no males,
en el centro de mayores.
Olvidamos los dolores,
con el cine y manuales.
Con buenos televisores,
no quedamos sin partido,
Surgidos del cielo dones,
nos dan por haber sufrido.
La tele desde la cama,
más cine verás si quieres.
La tele es un modelo.
Por ver artista de más fama.
Las puertas están abiertas.
a gusto me quedo dentro.
Salgo si quiero o entro.
Nadie me cierra las puertas.
No sé cuanto he de durar
metido en este tinglado.
De hablar de las residencias.
frente a tantas conciencias
que moleste lo versado.
Hablemos de directores
que dan el cuero y el alma,
en mantener siempre en calma
a quienes sufren dolores.
Jóvenes en recepción
reciben muy satisfechas
a quienes entrar desean
anotando día y fechas,
informando al director.
Muchachos y jovencitas
que vigilan noche y día
si estás durmiendo o no,
si te encuentras bien o mal.
Y tomando las medidas
precisas de cada caso.
Si te embarga el sentimiento,
por dolor de los demás.
este ¡Amigo mío! No es
tu lugar más adecuado.
Yo no he podido aguantar,
de mi mujer el recuerdo,
que hace un año la perdí.
La muerte se la llevó.
Como inútil no me encuentro,
creo que puedo ayudar.
No espero premios de nadie.
Con estar muy satisfecho,
Me considero pagado.
Quiero recordar si puedo,
el bar de la residencia.
Y tendré mucha paciencia
en no producir enredo.
Allí hay dos televisores
con emisiones de pago.
Yo no he visto ningún mago
que enrede las emisiones.
Pueden jugar en parejas,
al dominó y a las cartas.
Collares hay quien ensarta.
Y otros ven a jugadores.
También tienen buen jardín,
corretean por allí.
Charlando y tomando el sol
VALE
Salamanca 10 diciembre 2010.
Laurentino Fernández Blanco
martes, 11 de enero de 2011
La crisis y las personas mayores
Comenzó un año nuevo, un año marcado por la crisis y una crisis que se va recrudeciendo para todos. Tan sólo llevamos once días del 2011 y me ha sorprendido escuchar en varios círculos de gente distintos y distantes un mismo argumento. ¿Por qué dar ayudas a las personas mayores? ¿Por qué gastar dinero y recursos en su salud y su situación social? Hay que ayudar a la gente joven, seguir con el cheque-bebé, aumentar el tiempo en las prestaciones del paro y así una larga lista de reclamaciones a favor de la juventud y en contra de los ancianos. Me parece muy injusto el planteamiento. Soy madre de dos jóvenes, una de ellas comenzando su andadura laboral y otra estudiando aún, sin ningún tipo de ayudas. Lo siento pero creo que las personas mayores deben ser protegidas. La generación de octogenarios actual es una generación que pasó privaciones, una guerra civil, muchos de ellos no conocieron algunas de las comodidades imprescindibles hoy en día, hasta que no fueron cincuentones. Trabajaron mucho y gastaron bien poco y aún así no lograron tener lo suficiente para poder vivir su vejez sin sobresaltos. La crisis no debe nunca servir para enfrentar colectivos pero sobre todo tenemos que pensar que a ancianos vamos o van a llegar, una mayoría de las personas que hoy creen que no merece la pena gastar recursos en este colectivo.
domingo, 28 de noviembre de 2010
Deshidratación
Hace unos días tuve la oportunidad de cambiar impresiones con un geriatra del País Vasco. Estuvimos hablando del tema de las personas mayores en los hospitales. Con demasiada frecuencia los familiares se quejan de que cuando han sido ingresados se les ha dicho que llegaban deshidratados y nos lo transmiten en forma de queja hacia los cuidados de la Residencia. Lo que no se les explica a esos familiares por parte del hospital que una persona mayor aquejada de cualquier proceso agudo en cuestión de horas manifiesta ya síntomas de deshidratación. Tanto es así que muchas veces se produce en el tiempo que media entre la salida del Centro y la llegada al hospital.
El tema de la ingesta de líquidos en nuestros residentes es para nosotros un tema primordial, de forma pautada hacemos beber agua o zumo fuera de las horas de comida y nuestro trabajo nos cuesta. Algunos de nuestros residentes aprenden cuál es el diurético que se les está dando y con el fin de evitar la incontinencia ocultan la pastilla para no tomarla. No entienden que cuando toman el medicamento disminuye la cantidad de líquido que circula por los vasos sanguíneos ayudando a disminuir la tensión arterial y el esfuerzo que necesita el corazón para bombear la sangre por todo el organismo.
La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) tiene elaborado un documento consenso sobre Pautas de hidratación con bebidas con sales minerales para las personas mayores.
Sus recomendaciones generales son:
• Beber diariamente una ingesta adecuada de líquidos (mínimo 2 litros/día), fundamentalmente agua y otro tipo de bebidas y alimentos con alto porcentaje de agua que facilitan el cumplimiento de ingesta de líquidos.
• Ante ciertas situaciones se debe aumentar la ingesta total diaria pudiendo llegar a ser superior a 3 litros (estrés, ejercicio físico, condiciones ambientales, aumento de la temperatura corporal, vómitos, diarrea…).
• La ingesta deberá ser gradual, siendo mayor por la mañana y media tarde, para disminuir la frecuencia de micciones nocturnas.
• Es muy aconsejable ingerir 1-2 vasos de agua al levantarse, pues produce un efecto peristáltico y evita el estreñimiento.
• En cada comida principal, se deberá tomar un vaso de agua, ya que facilita la ingestión de sólidos. Se deben evitar cantidades superiores, pues producen saciedad por el llenado gástrico.
• El resto de líquidos se deberá repartir en los periodos entre comidas.
• La ingesta de líquidos debe ser variada y puede provenir de alimentos (frutas, verduras, caldos,...) o bebidas (agua, zumos, infusiones, refrescos, bebidas con sales minerales...).
• Sólo se debe reducir la ingesta o tipo de líquidos por indicación médica
• La temperatura del líquido ingerido debe estar entre 11º C y 14º C.
• Los sabores variados favorecen la ingesta adecuada de líquido.
En nuestro Centro tenemos constatada la importancia que tiene que la persona mayor esté concienciada de los beneficios de los líquidos en su vida diaria y que su incontinencia no sea un obstáculo para su ingesta.
El tema de la ingesta de líquidos en nuestros residentes es para nosotros un tema primordial, de forma pautada hacemos beber agua o zumo fuera de las horas de comida y nuestro trabajo nos cuesta. Algunos de nuestros residentes aprenden cuál es el diurético que se les está dando y con el fin de evitar la incontinencia ocultan la pastilla para no tomarla. No entienden que cuando toman el medicamento disminuye la cantidad de líquido que circula por los vasos sanguíneos ayudando a disminuir la tensión arterial y el esfuerzo que necesita el corazón para bombear la sangre por todo el organismo.
La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) tiene elaborado un documento consenso sobre Pautas de hidratación con bebidas con sales minerales para las personas mayores.
Sus recomendaciones generales son:
• Beber diariamente una ingesta adecuada de líquidos (mínimo 2 litros/día), fundamentalmente agua y otro tipo de bebidas y alimentos con alto porcentaje de agua que facilitan el cumplimiento de ingesta de líquidos.
• Ante ciertas situaciones se debe aumentar la ingesta total diaria pudiendo llegar a ser superior a 3 litros (estrés, ejercicio físico, condiciones ambientales, aumento de la temperatura corporal, vómitos, diarrea…).
• La ingesta deberá ser gradual, siendo mayor por la mañana y media tarde, para disminuir la frecuencia de micciones nocturnas.
• Es muy aconsejable ingerir 1-2 vasos de agua al levantarse, pues produce un efecto peristáltico y evita el estreñimiento.
• En cada comida principal, se deberá tomar un vaso de agua, ya que facilita la ingestión de sólidos. Se deben evitar cantidades superiores, pues producen saciedad por el llenado gástrico.
• El resto de líquidos se deberá repartir en los periodos entre comidas.
• La ingesta de líquidos debe ser variada y puede provenir de alimentos (frutas, verduras, caldos,...) o bebidas (agua, zumos, infusiones, refrescos, bebidas con sales minerales...).
• Sólo se debe reducir la ingesta o tipo de líquidos por indicación médica
• La temperatura del líquido ingerido debe estar entre 11º C y 14º C.
• Los sabores variados favorecen la ingesta adecuada de líquido.
En nuestro Centro tenemos constatada la importancia que tiene que la persona mayor esté concienciada de los beneficios de los líquidos en su vida diaria y que su incontinencia no sea un obstáculo para su ingesta.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Lo que ven las familias
Hoy vengo disgustada de mi trabajo. Hemos tenido un nuevo ingreso y la ley de Murphy se ha cumplido. Hace días hicimos cambios para acoplar a los nuevos residentes y su habitación quedó cerrada desde el sábado pasado. Nadie se percató que no funcionaba la luz del baño, ni la general ni la del espejo. También es verdad que hay personal que aunque lo vea ni lo percibe. Ayer notamos que el Centro estaba un poco más frío de lo normal, hablé con el servicio de la calefacción y me comentaron que habría que poner más horas ya de calor y que pasarían por la tarde, no lo hicieron. Esta mañana no había agua caliente ni calefacción, avisé inmediatamente para que acudieran con urgencia. A media mañana se hizo el ingreso y cuando ya llevaban un tiempo en la Residencia, la familia vino muy enfadada a mi despacho y me preguntó si teníamos calefacción, les expliqué la incidencia y para mi asombro no me creían, dudaban que tuviéramos calefacción en el edificio, que varios residentes les habían comentado que no. Me sentí mal, el año pasado hicimos un gasto enorme en combustible, tuvimos una temperatura exagerada y aún así hubo algún residente que protestaba. Esta situación me supera. Las familias aceptan como verdadero lo que cualquier residente les cuenta creyendo que nosotros les vamos a engañar siempre. Del mismo modo continuamente tenemos alguno que se autoproclama líder y toma como fin de su vida informar a los familiares de las incidencias de todos y casi siempre con verdades a medias o incluso situaciones fabuladas, es curioso porque suele ser alguien poco tolerante con los que están peor y que no les aguanta ni pasa ni un segundo con ellos, pero eso sí, para la familia es el cuidador principal de todo el Centro y le buscan para enterarse de lo que “supuestamente” nosotros no les contamos. Esta tarde hablé otra vez con la familia, ya estaba el técnico arreglando el problema y les trasladé mi malestar por haber dudado de nuestra palabra. Y cuando digo la nuestra, lo digo porque aparte de hablar conmigo fueron preguntando a todo el personal que estaba esta mañana si había o no calefacción, supongo que intentando que alguien dijera que no. Ellos me decían que perdonara pero que en la televisión salen muchas residencias con “cuestiones raras” y que ellos no les habían llevado a otra que habían visitado y que les parecía un “hotel de cinco estrellas” porque la nuestra era más asequible de precio. En ese momento me sentí todavía peor, yo dirijo un centro pequeño, rural, donde no se escatima el gasto necesario para garantizar una calidad real y superior a la de otros centros donde se cobra por todo, no pretendemos ser un hotel de cinco estrellas. Los que trabajamos allí gastamos mucho tiempo que robamos a nuestras familias en formarnos y mejorar cada día. A veces me pregunto si no sería mejor cobrar 200€ más a cada uno de ellos y adornar nuestro servicio de todo aquello que hace que unos sean “hoteles de cinco estrellas” y otros seamos sospechosos por ser más económicos.
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